Publicidad
Publicidad
Dom 26 de Abr de 2015
26ºC
Actualizado 12:02 pm
Jueves 20 de Junio de 2013 - 12:01 AM

Los andenes

Los andenes que hacen parte del espacio público no solo son un elemento que favorece la movilidad, sino el ornato de nuestras ciudades e inmuebles. Existen muchas normas de carácter nacional y local donde se reglamenta su construcción, su diámetro y las especificaciones para hacer una movilidad sin barreras, quedándose como letra muerta, ya que ni las autoridades municipales, ni los dueños de los inmuebles se hacen cargo de ello.

Aunque es el municipio el encargado de la construcción y el control del espacio público para el disfrute de todos los ciudadanos, se le obliga al constructor, como carga urbanística cuando termina las construcciones, entregar estas zonas acorde a los lineamientos legales y a los propietarios de los inmuebles a respetar las normas urbanísticas que las protegen.

Vemos con tristeza como en nuestras ciudades estas zonas fundamentales para la movilidad de las personas se encuentran completamente abandonadas. El Estado no arregla los andenes, porque no tiene capacidad presupuestal para hacerlo; los particulares utilizan estas zonas para una actividad contraria a su finalidad, estacionando muchas veces vehículos o imponiendo barreras, desconociendo con esto a la población discapacitada; y los dueños de los inmuebles no lo hacen, porque no hace parte de su propiedad y culpan al Estado por esta desidia.

Mientras se define este conflicto de intereses económicos y de responsabilidades, las ciudades van perdiendo su movilidad y belleza, porque no entendemos que el problema no es de sujetos, sino de hechos que hay que solucionar. Si esperamos que el Estado se haga cargo, nos va a tocar esperar sentados; por tal razón, la obligación social de responder por la conservación de estos espacios debe ser de los propietarios de los inmuebles, porque esto hace parte del cumplimiento de conservación de la norma urbanística que le establece la ley como carga.

El tener una casa o edificio muy bien arreglados, pero con unos andenes para su ingreso deteriorados, es como ver una mujer elegantemente vestida llevando unos zapatos rotos y mal presentados.

Autor:
Ramiro Serrano
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (6 votos)
Otras columnas
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad