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Jueves 01 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

El POT

Columnista: Ramiro Serrano

La legislación urbanística se creó con la finalidad de proyectar las ciudades en su nivel constructivo, usos de suelos y el crecimiento que deben tener con relación a la existencia de los servicios básicos existentes. Por eso el legislador dejó en cabeza de los técnicos la construcción de los planes de ordenamiento territorial y su periodicidad para la realización de los cambios.


Vemos con extrañeza que el recién nombrado Alcalde encargado de Bucaramanga recibe y acepta la renuncia protocolaria del secretario de planeación, Jesús Rodrigo Fernández, a tres días de inscribir el POT ante el Concejo Municipal, después de un estudio técnico y sincero de las necesidades de la ciudad y de haber enfrentado los intereses de particulares que quieren darle un uso diferente al que necesita nuestra Ciudad Bonita.


Este proyecto que ha sido socializado con los diferentes sectores sociales, académicos y gremiales desde el mes de abril de 2010, para el cual se realizaron estudios de economía urbana, se clasificaron los usos de los suelos, se analizaron los servicios públicos para el desarrollo urbanístico, la movilidad ciudadana y vehicular, las zonas de reserva forestal, la hiperdensificación de los barrios de Cabecera, Antonia Santos, Centro, Sotomayor, El Prado, Bolarquí y Ciudadela, entre muchas otras, vemos que puede ser modificado para satisfacer intereses personales de algunos.


Es necesario que como ciudadanos responsables realicemos un seguimiento al índice de construcción y de ocupación con el que se debe seguir construyendo en la ciudad. No podemos seguir admitiendo edificaciones a gran escala cuando no tenemos infraestructura vial y de servicios públicos y la mayoría de veces sin aislamientos necesarios para darle un respiro a la ciudad.


No podemos permitir que se negocien los Cerros Orientales para la construcción; este es el pulmón de Bucaramanga y es tan importante como el agua que nos viene de Santurbán.


Sería muy triste que cambiemos el futuro urbanístico de la ciudad, lugar donde van a vivir nuestros hijos, porque no somos capaces de separar la necesidad de proyectar el lugar donde queremos vivir, ni podemos diferenciar entre lo técnico y lo político.

Autor:
Ramiro Serrano
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