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Domingo 20 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Indebido manejo de los conflictos de interés en las empresas, ¿germen de corrupción?

Columnista: Raquel Céspedes

Con frecuencia en el proceso de toma de decisiones los directivos, administradores y empleados pueden enfrentar situaciones en las que sus intereses particulares están presentes y “conviven” con los empresariales.

Incluso en algunos casos, los intereses particulares no van en total contravía con los de la empresa, y sin embargo, aún estos casos deben ser gestionados.

La ausencia de reglas claras y controles que determinen un marco de conducta para los directivos, administradores y empleados sobre cómo actuar ante un conflicto de interés, puede ocasionar el aprovechamiento indebido de recursos, bienes o información de la empresa en interés particular o de terceros, configurándose actos de corrupción privada, administración desleal o indebido manejo de información privilegiada.

Las juntas directivas y la alta gerencia deben ocuparse por generar los marcos que les permitan a los diferentes procesos intervinientes prevenir, detectar y si es necesario sancionar a tiempo un indebido manejo del conflicto de interés.

En este sentido, la alta dirección debe sentar su posición sobre la forma de regular los conflictos de interés y definir cuáles son los procedimientos e instancias ante las cuales acudir para dirimir estas situaciones. Para ello, un oficial de cumplimiento o los comités de ética juegan un rol fundamental.

Respecto a los controles, adaptar los procesos de selección de empleados que les permiten un conocimiento adecuado de los candidatos y sus relaciones, el diseño de perfiles éticos, las declaraciones de revelación de posibles conflictos, según criterios establecidos por criticidad de los cargos, promueve mecanismos de prevención y de supervisión.

Aparte de ello, otros procesos como por ejemplo los encargados de logística y abastecimiento, son igualmente susceptibles de ser intervenidos mediante la sensibilización adecuada del equipo comprador sobre la importancia de demostrar imparcialidad y objetividad en la aplicación de sus procedimientos.

Se trata de medidas que adecuadamente implementadas al interior de las empresas protegen sus intereses, garantizan transparencia en las relaciones en el mercado y promueven un ambiente de confianza entre los directivos y empleados, que al final deberían conocer cuándo deben alzar la mano y manifestar algún tipo de incompatibilidad con el asunto sobre el que tienen que tomar una decisión.

Autor:
Raquel Céspedes
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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