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Raúl Pacheco
Sábado 09 de marzo de 2013 - 12:00 AM

La escogencia del modelo

Publicado por: Raul Pacheco

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Siempre hemos considerado como traída de los cabellos la escogencia por parte de Hugo Chávez de la persona y obra del Libertador para proyectar y hacer un gobierno a la medida de su personalidad, obra, e  ideas, más para aprovechar la honda carga emocional que conlleva en Venezuela el nombre del padre de la patria que por otra razón.

Bolívar es lo menos parecido a Chávez bajo el punto de vista ideológico y en lo económico, que fue donde más insistió Chávez con su modelo, nada tiene que ver con Bolívar, quien apenas trataba de poner bases al capitalismo, precisamente desde su punto de vista de terrateniente, de hombre de clase alta. Chávez no pudo darse el lujo del Libertador de tener preceptor propio, de viajar, estudiar y codearse con la nobleza europea y redondear un pensamiento político sólido que le sirvió para cuando llegó al gobierno. Se parece al caso que analiza Blom en su libro “Gente peligrosa”, cuando señala que Robespierre se había equivocado de modelo, pues en lugar de haber escogido como su guía a Diderot o al barón de Holbach, más a tono con las circunstancias de la revolución francesa, terció  por los lados de Rousseau, que no era ateo ni materialista ni libertino y, en cambio, sí fomentaba las dictaduras con su teoría de la voluntad general.

¿Ahora, Hugo Chávez dejó de ser el clásico caudillo militar que tanto identificó a Latinoamérica en el siglo pasado, o por el contrario significó algún avance tanto en materia política con la incorporación de métodos más democráticos, lo mismo que en materia económica con un neo socialismo que no alcanzó a implantar por su muerte y también porque los venezolanos no se lo permitieron? Porque él tuvo que contentarse con un remedo de socialismo que fue tejiendo en base a la ley habilitante que le robó las facultades legislativas al Congreso, en su caso la asamblea Popular. Chávez evidentemente avanzó en el aspecto democrático bajo el punto de vista técnico, cosa que no contemplaron Leonidas Trujillo, ni Somoza, ni Strossner. Se acercó más al peronismo con la carga populista y su contacto directo con el pueblo. Chávez se volvió un  técnico, un experto en hacer elecciones. Hacía cuantas elecciones le fueran posibles. Pero a su vez, con su talante autoritario se batía con los medios de comunicación, además de moverse dentro de aquella fraseología que dominaba Gaitán de lucha contra la oligarquía y el pueblo es superior a sus dirigentes. Era visceralmente antiliberal. Igualmente puso en movimiento una política para invertir el petróleo, que esta vez fue la lucha contra la pobreza y en ese sentido lo hizo bien. Y alcanzó a nacionalizar muchas empresas pero sin llegar hasta el socialismo, porque repetimos, el pueblo venezolano no se lo permitió.

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