Publicado por: Raul Pacheco
Tony Judt (Gente Peligrosa, Anagrama, 2012) señalaba que los intelectuales de izquierda en un momento dado terciaron hacia el socialismo y el comunismo simplemente porque les tocó para evitar que el fascismo arrasara con todo en la Europa del siglo pasado. Otro tanto se podría decir de la señora Thatcher, que al evitar el paso del socialismo tuvo que echar mano del neoliberalismo. Lo cierto es que ella intuyó el desplome del socialismo y de ahí que le pusiera el tate quieto a los sindicatos cuando el laborismo los tenía como la niña bonita y ellos manejaban con un solo dedo el Reino Unido a base de huelgas y paros. Luego palpó la ineficacia del Estado en el manejo de las empresas y de ahí que planteó la privatización para hacerlas más rentables y productivas. Y acabó con ese ciclo en que la llegada del laborismo al poder implicaba la nacionalización de empresas y la del conservatismo la desnacionalización.
Que cayera en manos del neoliberalismo no le quitó el mérito de gran estadista, pues para juzgar a un jefe de estado se debe hacer en base a su impronta, a la fuerza que imprime carácter y que se manifiesta en decisiones trascendentales. Ella lo demostró cuando tuvo que tomar decisiones como la guerra de las Malvinas, cuando de entrada, como ya lo dijimos, puso en cintura a los sindicatos y por la importancia que los demás gobiernos le daban a su gestión.
Cuando ella estaba en el gobierno, el Reino Unido fue más, se visualizaba más, se proyectaba más. Inclusive fue la inspiración para el gobierno de Ronald Reagan en Estados Unidos, y si comparamos esta situación con la de Tony Blair, veremos que éste se convirtió en amanuense de Bush, en lugar de dictarle cátedra como se la dictó Thatcher a Reagan. Es lo que ocurre actualmente en Francia con el gobierno del señor Hollande, que no ha dado la talla como sí la dio Sarkosy, pues cuando él hacía binomio con la señora Merkel la impresión era que ese binomio manejaba el proceso, mientras que ahora queda sola la señora Merkel haciéndole frente a la situación, en tanto que Hollande ha hecho mutis por el foro. La señora Thatcher se dio el lujo de conducir la época, de manejar un periodo de difícil tratamiento. Eso es lo que le da estatura a un político y lo sitúa ante la historia; una historia reciente que la tiene como uno de sus autores, así se tenga otro criterio con relación a su ideología. Se trataba de una persona hecha para el mando, para el gobierno de un gran pueblo como el inglés









