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Sábado 05 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

En torno a Dios

Columnista: Raul Pacheco

En la Edad Media se produjo la primera globalización en torno a la religión. En este caso, la católica, que en ese momento se señalaba como la única verdadera. Y no se habían producido acontecimientos como la reforma, el renacimiento, la ilustración, la revolución francesa y menos la revolución rusa. De ahí que ese espacio lo copaba la religión católica Y el hombre empieza un periodo de independencia, apartándose de los modelos religiosos de la Edad Media como el Renacimiento, cuando luchó por una autonomía de la persona que se reflejó en las artes.

Luego aparece la Ilustración que sitúa la razón como el centro del hombre, su capacidad de libre albedrío, dejando de lado a Dios como principio y fin de todas las cosas. Y la revolución francesa ya se va de frente contra Dios, el pueblo arroja las imágenes representativas de la iglesia fuera de los templos, se borra el nombre de Dios en esa primera constitución y como efecto-demostración en las demás constituciones del mundo, para entrar de lleno el pueblo a ejercer la capacidad de legislar, en nombre de una persona que era principio y fin de todo. Y como si fuera poco, aparece otra religión de carácter político como el comunismo, que quiere realizar el paraíso en este mundo, diseñando una sociedad autosuficiente Y Dios ahí. Luego la revolución tecnológica.

Pero se produce el holocausto judío, que para filósofos como Lyotard indicaba el fin de una época racionalista y el comienzo de una segunda modernidad, ya con otros valores, porque ahora el hombre sin el imperio de la razón, vuelve a buscar la espiritualidad y los contenidos religiosos. Y la religión se vuelve pluralista, ya no es el monopolio de la iglesia católica, sino de distintas religiones, que utilizan el mismo esquema de un Dios y un profeta que lo representa en la Tierra como el judaísmo, islamismo y el arco iris protestante. Eso sin contar con el Dios de los orientales. No es que Dios haya cambiado, siempre ha estado ahí. Los que hemos cambiado somos nosotros. De ahí que tenga razón el papa Francisco cuando dice: “Yo creo en Dios, no en un Dios católico, porque no hay Dios católico, solo hay un Dios. Creo en Jesucristo y su encarnación. Jesús es mi maestro y mi pastor. Dios es el padre. Abba es la luz y el creador.” Dios no pude ser solo de los católicos. ¿Y los demás qué?

Autor:
Raul Pacheco
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