Sábado 03 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

La diosa del vallenato

Columnista: Raul Pacheco

A la pobre cantante vallenata Patricia Teherán la dejaron en los puros cueros en la telenovela que acaba de finalizar en Caracol. Le pusieron de papá a un actor que cree que los costeños para hablar tienen que torcer la boca y volverse bobos y de ahí en adelante es toda una lucha para articular palabras, para gesticular, para hacerse entender. Y de mamá una mujer sobrada para la circunstancia, en que tiene que soportar al marido sin oficio y le alcanzan sus encantos para seducir a un narcotraficante, como si nada, sin que al pobre marido le dieran el derecho de separarse. Y todo dentro de un ambiente de promiscuidad, en que el barrio es como una familia, los pobres maridos unos cornudos y las pobres mujeres víctimas de la infidelidad de sus maridos. Y dos actoras paisas haciendo de costeñas, quienes tienen una farmacia y atienden a la clientela del barrio, y terminan cogiéndola suave como todos los demás, hasta que un primo se queda con la casa de ellas, mediante engaño con las escrituras. A la pobre Patricia le ponen dos amantes, dos acosadores sexuales que se turnan sus encantos, sin solución de continuidad, a medida que el libretista lo necesita. Uno, un narcotraficante con quien llega a tener un hijo y es el amor lejano y mercurial que cada vez se le escapa, y solo aparece para entorpecerle la vida. Y el otro, un man sencillo que se agarra de ella como su tabla de salvación y quien terminará con su vida y la de Patricia en un accidente de tránsito en la vía a Cartagena, luego de ese ajetreo de circo en que se debaten y en medio de ese maremágnum de cosas. Como contraparte, aparece una bella mujer hija de narcotraficante, para quien todo le es posible y manipula las circunstancias hasta que consigue sus objetivos, por encima de todo y de todos. Es la esposa del narcotraficante que tarde conoció Patricia, y que lucha a brazo partido por conservar el amor de su esposo. Yquien tiene como secretario privado a su tío, un homosexual otoñal y sin oficio, que convive con ella como si fuera su guardaespaldasy la trata como a su niña consentida.

La historia pues es truculenta y divertida y no sabe uno hasta dónde va la realidad de las cosas. La actriz que hace el papel de Patricia sí es impecable y con un encanto que seduce y conmueve.

Autor:
Raul Pacheco
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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