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Sábado 12 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

La narco Constitución del 91

Columnista: Raul Pacheco

Todavía estamos en el año de la Constitución del 91, luego de veinte años de vigencia. Y se ha analizado la carta por un lado y por otro. Ya todos los artículos fueron vaciados de su letra muerta para convertirlos en palabras y en himnos. Nadie discute sus bondades y tampoco sus desaciertos. Pero ha pasado de agache algo que no se menciona, como si no hubiera existido, como si ese pecado original no la hubiera manchado. Y es el papel que jugaron los narcotraficantes para comprar la conciencia de los constituyentes. Algo se había dicho en algunos libros y algo se había filtrado. Pero no existía la certeza, ni la contundencia de los hechos. Le dimos un compás de espera, un margen de confianza. Estaba de por medio un hecho claro: los narcotraficantes habían hecho aprobar el artículo 35 que decía: "Se prohíbe la extradición de colombianos. No se concederá la extradición de extranjeros por delitos políticos o de opinión. Los colombianos que hayan cometido delitos en el exterior, considerados como tales en la legislación nacional, serán procesados y juzgados en Colombia". Y también se sabía que el resultado de la votación por la no extradición había sido de 51 votos a favor, 13 en contra y 5 abstenciones. Es decir, que la mayoría era apabullante por la no extradición. Eso así en el papel no dice mucho, pero si lo metemos dentro del contexto de la época y nos damos cuenta de todo lo que estaban haciendo los narcotraficantes, tanto el cartel de Medellín como el de Cali, veremos cómo el voto era a favor de los narcotraficantes y no un patrioterismo, que si existió fue eminentemente cimarrón.


Ahora ya no cabe duda de todo lo que se decía. Los narcos abrieron una sucursal en las torres del hotel Tequendama, a donde acudían presurosos los constituyentes para rendirle culto a su poder, en medio de un olor a patria podrida, a billete recién timbrado, y en medio de venias retirar su mesada, algunos con rubor y otros con desvergüenza. Y los narcos contrataron constitucionalistas gringos para que redactaran el art 35 ya citado, con el fin de que no quedara flanco alguno que los pudiera perjudicar. Por su parte, el ex presidente César Gaviria se adelantó a suspender la extradición, antes de que la Constitución entrara a regir. Así que esta mancha difícilmente se borrará de la historia, porque los hechos son tozudos. Sería muy bueno que el país conociera los 13 constituyentes que votaron en contra de la no extradición, porque la lista de los 51 resultaría demasiado traumática y hasta aburrida. Todo esto aparece en el libro En la Boca del Lobo, del periodista norteamericano William Rempel, quien escribió lo que le contó el jefe de seguridad de los Rodríguez Orejuela, Jorge Salcedo (Editorial Nomos, págs. 116, 117, 2011)

Autor:
Raul Pacheco
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