Lunes 24 de Noviembre de 2014
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Reinaldo Suarez Diaz
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Domingo 02 de Diciembre de 2012 - 12:01 AM

El fallo de La Haya (I). ¿Qué hacer?

Autor: Reinaldo Suarez Diaz

El fallo de La Haya que no ha dejado contentos ni siquiera a todos los nicaragüenses, se presta para importantes consideraciones de índole histórica, jurídica, geopolítica social y ética. A su alrededor surgen muchos interrogantes que dentro de la necesaria brevedad me atrevo a responder en sucesivos escritos de opinión.

Nos preguntaremos: ¿Cómo nació este conflicto entre Colombia y Nicaragua? ¿Cuáles son los argumentos de ambas partes? ¿Con cuáles criterios falló la Corte? ¿Quién ganó y quién perdió?

¿Quiénes fueron los responsables?  Y, finalmente, cuál debe ser nuestra actitud como seres humanos ante este asunto?, recurriendo al derecho, la filosofía y la ética universales.

Pero antes de buscar respuestas, urge preguntarse: ¿Cuál debe o debió ser la reacción del gobierno, de los políticos, de los medios de comunicación y de la ciudadanía ante un fallo que en varios aspectos nos desfavorece?

Sobre ello no me cabe la menor duda: Acatarlo. Tomarnos la amarga píldora.

Lamentablemente la reacción del gobierno, de los políticos y de hartos comunicadores ha sido irreflexiva e irresponsable. Están sacrificando en aras de intereses políticos, electoreros y un falso y oportunista “patrioterismo” principios fundamentales de convivencia y manchado la dignidad de nuestro país.

En efecto Colombia se sometió voluntariamente a la Corte Internacional de Justicia mediante el Pacto de Bogotá del 9 de abril de 1948, auspiciado por Colombia y firmado por otros países, entre ellos Nicaragua. No era ético retirarnos de él ante un pleito que nos ponía en jaque y es totalmente irresponsable y hasta ridículo pretender denunciarlo ante una situación adversa.

Es indecoroso no acatar o postergar el acatamiento a un fallo por el hecho que lo consideramos desfavorable. ¿A donde iría a parar entonces la tradición civilista, jurídica y democrática de la cual no enorgullecemos?

¿Además de acatarlo, qué debe y tiene el derecho a hacer nuestro país ante el fallo? Objetarlo es imposible ya que los fallos de la CIJ son inapelables. Podemos ciertamente criticarlo y hacer ver sus inconveniencias y deficiencias ante la opinión internacional y la ONU.

Sin duda la sentencia contiene elementos que pueden volver aún más complejas nuestras relaciones con Nicaragua y enturbiar aquellas de Panamá, Costa Rica y Jamaica, y atizar un conflicto entre Nicaragua y Honduras, como ilustraré en otros escritos. Debemos prepararnos para los litigios que nos pueden sobrevenir y buscar, aún en un ambiente enrarecido, evitar roces y llegar a acuerdos de pacífica convivencia con los vecinos dentro del marco de fallo de la Corte. Y... evitar seguir embarrándola.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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