Domingo 23 de Noviembre de 2014
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Reinaldo Suarez Diaz
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Domingo 23 de Diciembre de 2012 - 12:01 AM

La Haya (IV) ¿Qué perdió y que ganó Colombia?

Autor: Reinaldo Suarez Diaz

Cuando la canciller Holguín, oliendo lo que iba a suceder como lo vaticinaban la casi totalidad de los expertos y la tradición “salomónica” de la CIJ declaró (imprudentemente) que deberíamos estar preparados para perder un ‘poquito’’, le llovieron rayos y centellas. Pero también ella quedó sorprendida, como lo estamos los colombianos por el inesperado y confuso fallo del 19 de noviembre. Ninguno se esperaba que nos fueran a quitar tanto mar y que algunos de los cayos quedarían rodeados por aguas nicaragüenses.

A mi parecer la Corte tuvo en cuenta, interpretándolos, los argumentos esgrimidos por Colombia y Nicaragua expuestos en el escrito anterior. Aceptó nuestros argumentos históricos y de posesión pero hasta 1969, cuando comenzó el litigio. Ya, a partir de la declaración de 2007 había dejado en claro la validez del tratado de 1928 y que por lo tanto San Andrés, Providencia y Santa Catalina eran colombianas, pero había dejado por definir los limites marítimos y la posesión de los cayos. Y con esos criterios se limitó en el nuevo fallo a determinar que los cayos eran colombianos y a definir los límites marítimos.

Para fijar estos últimos tuvo en cuenta los argumentos geográficos, geopolíticos y topográficos esgrimidos por Nicaragua, añadiendo en la repartición un criterio de “equidad. Además entró en juego la cercanía entre San Andrés y Nicaragua que hacía complejo el establecimiento del criterio de las 200 millas náuticas. Pero además clarificó que Nicaragua tendría no total soberanía sobre esos mares sino prelación y exclusidad en los derechos económicos o sea en las explotación de los recursos naturales, de modo tal que quedaba vigente la libertad de tránsito de Colombia por vía marítima y aérea. Colombia sin duda perdió mar, pero Nicaragua no pudo afirmar sus pretensiones de posesión o de aislamiento de las zonas terrestres del archipiélago al rodearlas por mares que le pertenecieran.

Tampoco en la praxis podemos rasgarnos las vestiduras por esa pérdida, ya que Colombia no los estaba explotando y los únicos beneficiados de esos mares habían sido las grandes compañías pesqueras. Pero el fallo aumentará las ocasiones de conflicto con Nicaragua, pondrá en aprietos a los pescadores sanandresanos y creará problemas a tratados limítrofes firmados con los vecinos. Los problemas más complejos girarán alrededor de Quitasueño y Serrana que quedaron rodeados por mares nicaragüenses.

Nicaragua tenía poco que perder y mucho que ganar en este pleito y así lo confirmó el fallo.

Ojalá emplee sus nuevos recursos naturales en beneficio de su pueblo, sin perjudicar a nuestros isleños.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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