Si queremos mejorar la calidad de la educación, debemos partir por fomentar los hábitos de higiene y nutrición a partir de la familia, siguiendo por los hogares y madres comunitarias y los jardines infantiles.Hay mucho que se puede hacer en educación para la salud y la nutrición, no olvidando que ella es tarea no sólo de la escuela sino de las familias y de la sociedad.Se deberían impulsar campañas populares en el área aprovechando los medios de comunicación: medicina preventiva y paliativa y dieta nutritiva y hacer posible el acceso a comida saludable, a salud básica y a saneamiento ambiental particularmente para las clases populares mediante iniciativas como: mercados saludables, restaurantes saludables, sanos ambientes de vida en los hogares y en los barrios, recreación popular…etc.. El asunto es hablando y haciendo.La educación desde la cuna en nutrición y salud que hemos postulado como punto de partida de un verdadero y eficaz proceso educativo, debe tener como fin arraigar convicciones y hábitos que redunden en el saneamiento de nuestros organismos.Es primordial la instrucción y concientización de los padres, en particular de las madres comunitarias como líderes en este campo. Hay que mejorar las condiciones higiénicas de vida en las familias, los hogares comunitarios y los barrios, y fomentar desde ellos hábitos adecuados de alimentación y cuidado de la salud personal y ambiental: seguridad, aseo, descontaminación. También la pobreza puede ser digna.¿Qué podemos esperar del futuro de unos niños criados en ambientes insalubres, rodeados de bichos y desperdicios, sufriendo hambre, ingiriendo alimentos dañados, o peor aún, comiendo en exceso y sin programación o embutiendo comida basura, a menudo más costosa que la nutritiva?El Estado debe proveer alimentos adecuados a los infantes que los necesiten y debe orientar las dietas en forma educativa. Los jardines infantiles y en general todas las instituciones educativas deberían controlar las loncheras, establecer horarios de administración de los alimentos, enseñar a comer y masticar e involucrar a los padres en esta tarea para que el proceso educativo no se estropee en los hogares.