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Domingo 16 de Julio de 2017 - 12:01 AM

No solo “cárceles”

Columnista: Reinaldo Suarez Diaz

Parece que a los juristas se les haya secado la imaginación y creatividad en cuanto al aparato penitenciario.

También a la gente, desesperada ante la criminalidad, la corrupción etc. Sólo se le ocurre reclamar por más años de reclusión en la cárcel y hasta por la pena de muerte.

En la antigüedad los castigos eran más variados: la horca, la tortura, la mutilación, el despojo de bienes, el trabajo forzado, la esclavitud, las cadenas, el exilio, etc.. A partir de los romanos se generalizó la privación de la libertad en las cárceles.

Me propongo ilustrar por qué la cárcel, aún en condiciones dignas de seres humanos , y no ese antro repugnantes en que se ha convertido en nuestro medio, debe ser únicamente una de las tantas formas de sancionar los delitos.

La sanción de un delito las siguientes finalidades:

. Ser punitivo o sea algo que duela e invite a la no repetición.

. Ser ejemplarizante para la comunidad.

. Resarcir los daños causados a los particulares y al bienestar general.

. Reeducar al delincuente para que cambie su comportamiento.

. Ser justa: proporcionada al delito, no discriminatoria, posible de cumplir, que tenga en cuenta no solamente la gravedad del acto en sí sino la culpabilidad subjetiva del delincuente, su carácter repetitivo etc.…

.Aunque restrinja algunas libertades, no atente contra la dignidad humana.

La privación de la libertad, en condiciones dignas, es una pena válida y en algunos casos necesaria, pero considero que la cárcel, tal cual existe actualmente o sin la combinación con otras sanciones (sobre todos aquellas que toquen duramente el bolsillo de los delincuentes), no cumple cabalmente con los fines arriba señalados.

Sin duda tal sanción (con raras excepciones) cumple el carácter punitivo en lo físico, social y moral y puede ser ejemplarizante para la sociedad.

Pero tal castigo no resarce los daños causados, no favorece como tal la no repetición y, en concreto, no reeduca sino que en la mayoría de los casos daña aún más al delincuente, atento contra su dignidad, y genera rabia y violencia contra la sociedad.

Autor:
Reinaldo Suarez Diaz
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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