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Actualizado 07:02 am
Domingo 13 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

El maremágnum de la salud

Columnista: Reinaldo Suarez Diaz

Salud, educación, empleo digno, he aquí las bases del progreso de una sociedad.

En todas estas áreas es lamentable la situación de nuestro país. Me referí en un escrito anterior al maremágnum de la salud. Expuse la realidad. No denuncié responsables. Sería injusto y desagradecido no reconocer los esfuerzos de tantas personas que desde la platea sacrifican sus vidas y hacen enormes esfuerzos por prestar los mejores servicios en condiciones tan difíciles. ¿Quiénes son los reales responsables de semejante maremágnum?

No son las clínicas y los prestadores de servicios de salud que en medio de circunstancias extremas (fui testigo de ello recientemente en la clínica Chicamocha) hacen lo mejor que pueden para aliviar los enfermos. Particularmente meritorios son quienes laboran en los servicios de urgencias, con increíbles limitaciones económicas, de recursos, de personal, de instalaciones, etc… Por experiencia, me atrevo a afirmar que tal servicio ha colapsado.

¿Quiénes son pues los reales responsables? En primer lugar, los corruptos de todos los pelambres que están saqueando los dineros de la salud a nivel de municipios, departamentos, instituciones, con repugnante cinismo y falta de humanidad. En segundo lugar, el Estado colombiano rehén o aliado de toda esa terrible fronda de politiqueros a los cuales alimenta opíparamente y alcahuetea vergonzosamente. Cualquier sistema colapsa víctima de tales depredadores.

Pero los hechos han demostrado que la corrupción tiene sus madrigueras en las EPS, esos pulpos que tienen estranguladas a las IPC (clínicas y hospitales), enriqueciendo los bolsillos de sus dueños, quienes (ahí tenemos el escandaloso ejemplo de Saludcoop) despilfarran tales recursos en salarios extravagantes, clubes, viajes, etc... No ignoro que también en las IPC se dan abusos, pero incomparables a aquellos de las EPS. Entre tanto los Hospitales y servicios de Urgencias naufragan en semejante desorden y sus sacrificados servidores pagan los platos rotos como sucede con el HUGV. No seamos indiferentes. Es urgente un movimiento social de envergadura contra semejante despelote.

Autor:
Reinaldo Suarez Diaz
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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