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Domingo 24 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

¿Por dónde comenzar?

Columnista: Reinaldo Suarez Diaz

Erradicar o al menos minimizar el cáncer de la corrupción que nos devora es una tarea inmensa y de nunca acabar porque está arraigado en nuestra cultura y en la naturaleza de los humanos, los más perversos de los animales.

La primera tarea es crear conciencia y enderezar la voluntad, obra de formación desde de la cuna hasta la tumba mediante una verdadera educación en la cual esté comprometida toda la sociedad.

La segunda es crear un contexto social y cultural que favorezca la honestidad y sancione los comportamientos corruptos.

Reduciendo la tarea a la defensa del erario de sus saqueadores, es preciso sanear la actividad política y la administración de la justicia. Para ello se hace necesaria una Asamblea Constituyente dedicada únicamente a ello. Es ilusorio y está demostrado por la praxis que tanto los políticos como los administradores de la justicia se reformen ellos mismos por los cauces normales ya que hay demasiados intereses en juego. Sólo los ilusos pueden pretender que ellos mismos renuncien a sus privilegios.

Respetando las reglas democráticas, toca hacerle un revolcón al Congreso que es el órgano supremo de la representatividad popular. Y también a las Asambleas, Concejos, etc.…En las actuales circunstancias es imposible, como se ha constatado reiterativamente que el Órgano Legislativo esté en capacidad de reformar el Poder judicial. Se requiere también para ello convocar al poder Constituyente.

Personalmente no soy muy amigo de las Asambleas Populares pues se prestan a la irreflexión y la manipulación, pero considero que este es el único camino viable para combatir el flagelo de la corrupción anclada en tales Instituciones. Tal Convocatoria no puede pecar de la improvisación del 91 que si bien dio mayor apertura a nuestra democracia destapó una caja de Pandora que terminó desencuadernando más nuestro país.

Debe realizarse después de proponerle al pueblo unos temas y proyectos concretos, elaborados por expertos ajenos a todo interés politiquero y discutidos abiertamente antes de la elección de los delegados, quienes tendrán un tiempo definido y suficiente para analizarlos, reformarlos y aprobarlos.

Autor:
Reinaldo Suarez Diaz
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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