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Domingo 14 de Enero de 2018 - 12:01 AM

Pesimistas pero felices

Columnista: Reinaldo Suarez Diaz

Colombia es un país contrastante. Padecemos de permanente quejadera, de afición al enfrentamiento, desempleo e informalidad, indignantes desigualdades sociales, espeluznantes crímenes. Y a pesar de ello, todas las encuestas realizadas en el mundo nos colocan en los primeros lugares en cuanto a felicidad. La última nos posiciona de segundos, solo superados por las islas Fiji. Pero al mismo tiempo ocupamos los primeros lugares entre los más pesimistas en cuanto a nuestro presente y, peor aún, de nuestro futuro.

Siendo tan consistentes los resultados de las encuestas no nos queda otro camino que aceptar que “somos uno de los pueblos más felices del mundo”. ¿Cómo explicarlo? Estudios siquiátricos realizados sobre nuestra idiosincrasia terminan en un empate. Diagnostican por un lado una tendencia al pesimismo, ya que somos alérgicos a ver y reconocer los aspectos positivos de nuestro acontecer, y por otro, nuestra incapacidad de reconocer la complejidad de nuestros problemas y por lo tanto nuestra tendencia a encontrar y proponer soluciones fáciles a ellos.

No conozco un sicólogo serio que se haya atrevido a formular una respuesta, perteneciendo la felicidad al complejo e insondable mundo de los sentimientos humanos. Nuestro delfín Gaviria en su paso por Planeación, aprovechando la feria de la bonanza económica, invirtió considerables fondos en un inútil estudio sobre las razones de nuestra felicidad, sin llegar a conclusiones sólidas, sencillamente porque la felicidad, siendo un asunto prevalentemente subjetivo, es imposible de tasar con criterios objetivos.

Los analistas entre otras razones señalan nuestro ambiente festivo, la importancia que damos a ciertos valores como la familia, nuestra resiliencia etc. En todo caso somos un país sentimental, idealista y soñador y, como lo muestra la historia, capaz de sacrificar hasta nuestras vidas por lo mejor y lo peor, fáciles por lo tanto de caer en brazos de líderes populistas y manipuladores, pero también de unirnos fraternalmente por altos ideales como en la reciente visita papal. Necesitamos de líderes capaces de comprometernos alrededor de grandes valores y de enrumbarnos con visiones realistas y a largo plazo, hacia un verdadero desarrollo, basado en la dignidad humana, la justicia y la fraternidad.

Autor:
Reinaldo Suarez Diaz
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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