Domingo 23 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Combatir la corrupción

Columnista: Reinaldo Suarez Diaz

Aunque asunto tan complejo será analizado con calma en posteriores escritos, en estos momentos de efervescencia política cuando los temas y sucesos nos avalanchan, baste una idea tomada del filósofo de la democracia moderna Karl Popper.

Hay dos caminos complementarios para hacerlo: “politizar la moralidad y moralizar la política”.

Politizar la moralidad consiste en poner el tema de los valores en el centro del debate político, sacándolo del ámbito de lo privado y ventilarlo por todos los medios al alcance para crear una conciencia política que permita un frente auténtico contra la corrupción y los corruptos, ajeno a la demagogia, a la utopía y cualquier otro interés. Es decir, crear una “cultura anticorrupción”.

A tal fin conducen iniciativas como: Impulsar una verdadera educación permanente ética y ciudadana no sólo en las escuelas sino en todos los ámbitos y agrupaciones ciudadanas (iglesias, clubes, juntas de acción comunal, asociaciones profesionales….), y por todos los medios: radio, televisión, periódicos, pancartas, redes sociales etc..

Denunciar por todos los medios los actos y autores contrarios a la ética social y todas sus consecuencias.

Amedrentar a los corruptos mediante sanciones ejemplares: sociales, cárcel, servicio civil, económicas hasta la extinción de dominio, limitación de derechos civiles etc..

Pero esto no es suficiente, hay que también “moralizar la política” es decir las circunstancias del actuar social humano, centrándose no solo en los seres humanos y en las manifestaciones de la corrupción, sino en las causas que la generan: instituciones, leyes, estructuras políticas dentro de las cuales trascurre el devenir social de los seres humanos. De lo contrario haríamos lo de los pediatras que “curan” a los niños de sus enfermedades pero no trasforman sus condiciones de vida (agua, alcantarillado, nutrición, cuidado, educación de los padres….)

No basta la alharaca anticorrupción, la formación moral, la persecución de los corruptos etc.. Es necesario trasformar las estructuras políticas, la administración de la justicia, desarraigando de ellas todo aquello que genera o fomenta comportamientos antiéticos.

Autor:
Reinaldo Suarez Diaz
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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