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Domingo 06 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Balance de la pasada campaña

Columnista: Reinaldo Suarez Diaz

Los pueblos crecen cuando aprenden del análisis y evaluación de los hechos. ¿Qué podemos aprender de la pasada campaña? ¿Qué pasó? ¿Por qué pasó? ¿En qué podemos mejorar?


Aunque no se presentaron hechos violentos, abundaron la infamia, la descalificación y la violencia verbal. Vivimos una cultura del irrespeto a la dignidad de las personas. Los medios de comunicación despotrican de la gente, la juzgan, no respetan su intimidad. El ejercicio de la justicia (en particular en las altas cortes y agencias centrales como la Fiscalía y la Procuraduría se tornó en un espectáculo mediático. Los jueces "aseguran" y estigmatizan a personas que pudieron haberse equivocado pero no son un peligro para la sociedad mientras dejan libres a los delincuentes. La justicia se ha politizado. Muchos de sus dictámenes se basan en frágiles testimonios provenientes muchas veces de delincuentes u obtenidos mediante recompensas o rebaja de penas. Todo ello se refleja en la actividad política.


Por lo general primó la mentira, la demagogia, el promeserismo, sobre los programas serios. Fue repugnante el despilfarro de dineros, la mayor parte procedentes de fuentes subterráneas y dudosas. ¿Cuándo le pondremos cascabel al gato? ¿Cuándo habrá verdaderos partidos políticos que se financien con la contribución transparente y desinteresada de sus adherentes? ¿Cuándo acabaremos con esa vagabundería de reponer los votos con dineros públicos?


En la gobernación (excepto en los pequeños pueblos) no funcionaron las maquinarias en la imposición de un candidato escogido a dedo. Horacio Serpa (quien ha hecho un buen gobierno), se equivocó influyendo en la elección del candidato y ligando las obras de su administración (como lo demuestran las separatas publicadas en estos domingos) con la suerte de una campaña.


No sucedió lo mismo en la alcaldía donde el poder del clientelismo fue avasallador. ¿Por qué perdió una candidata de tan grandes calidades como Martha Pinto. Porque se inscribió a nombre de un "partido" (el de La U), casi inexistente en el entorno, sindicato electorero en total desprestigio y próxima desaparición, en lugar de de hacerlo por un movimiento cívico. Porque en el ejercicio de la política si bien no se deben decir mentiras, has que endulzar las verdades impopulares con eufemismos como se hace con los remedios.


Es alarmante nuestra pobreza de liderazgo y de cultura política


Bien por el respeto casi general del ambiente y del espacio público por la propaganda política. Nuestra ciudad amaneció mucho más limpia que otrora.

Autor:
Reinaldo Suarez Diaz
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