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Domingo 29 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Split y el palacio de Diocleciano

Columnista: Reinaldo Suarez Diaz

La visita al palacio de Diocleciano requiere de un día completo acompañados de guías especializados ya que cada rincón conserva preciosos recuerdos históricos y artísticos que hacen respirar la atmósfera de vida de esos pueblos desde tiempos de los romanos hasta el Medioevo.


Ingresemos pues por la Puerta de Bronce que en su época daba directamente al mar y por la cual entraban los romanos al descender de sus galeras y veleros.


Henos aquí en la planta baja del palacio que está totalmente conservada ya que allí fueron depositados los restos de las construcciones del piso superior, después removidas por los arqueólogos. Allí hay una cocina, un molino de harina y varias salas, la mayor de las cuales, está comunicada por una escalera a la planta alta; era la sala del trono imperial. Hoy dichos recintos se emplean para exposiciones, actos culturales y ventas de libros y otros objetos para los visitantes.


Por la calle que de la puerta de bronce conduce a la puerta áurea se llega directamente a la planta superior y al centro del Palacio. A la izquierda encontramos muy bien conservado el Peristilo, un claustro rodeado de columnas corintias, donde el emperador recibía los honores del pueblo y su tributo de adoración como reencarnación de Júpiter. Allí se conserva todavía una de las numerosas esfinges encontradas en las ruinas y robadas por los romanos en sus expediciones por Egipto junto con las columnas de pórfido que enmarcan las ruinas del Foro adyacentes, saqueo continuado después por bizantinos,  Papas, venecianos, italianos, austríacos, franceses, británicos etc... hasta que la revolución nacionalista de Nasser acabó con semejante latrocinio. A la izquierda del Peristilo se encuentra todavía, junto al templo de Júpiter hoy convertido en un bautisterio cristiano, el vestíbulo, una amplia sala octogonal anteriormente revestida de mosaicos y que culminaba con una cúpula redonda hoy inexistente. Cabalmente junto al foro se encuentra el mausoleo construido por el emperador para conservar sus restos en un sarcófago central hoy desaparecido. Se trata de un edificio circular rematado en cúpula, rodeado de hermosas columnatas y mosaicos hoy inexistentes. El Mausoleo al cual en el siglo XIII se le anexó un hermoso campanario y una amplia puerta de madera en la cual hay talladas escenas de la historia sagrada, está convertido desde el Medioevo en una basílica cristiana en cuyo altar reposan los restos de San Domnio, el obispo de Salona sacrificado por Diocleciano. Después de haber visitado los interiores del Palacio es importante dar una vuelta por su exterior para contemplar las murallas bastante bien conservadas y las torres convertidas en edificios y condominios desde tiempos medioevales.

Autor:
Reinaldo Suarez Diaz
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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