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René Di Marco
Viernes 01 de marzo de 2013 - 12:00 AM

Una ensalada peligrosa

Publicado por: Rene Di Marco

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De una zona de comidas directo a urgencias. Me sucedió esta semana cuando ordené una fajitas en un restaurante mexicano en Megamall. El problema apareció en un “pico de gallo”, una ensalada sencilla de cebolla, tomate y perejil, supuestamente saludable e inofensiva, y que pedí como adición.

En medio del almuerzo sentí de pronto algo atravesado en mi garganta, como una espina de pescado. Después de un rato y al ver que la sensación no pasaba, decidí irme a urgencias.

Allí, el médico general recomendó, por el grado de dificultad del procedimiento, traer a un otorrinolaringólogo. Al rato me atendió entonces una excelente doctora quien observó una especie de espina clavada a una de mis amígdalas, la que después de una paciente labor de unos 15 minutos, pudo extraer exitosamente.

Se trataba de un objeto de unos 14 mm, muy delgado y filoso, que por haberse incrustado en las amígdalas, me obligaba a 5 días de antibióticos para evitar una posible infección. Tuvo suerte, me dijo la amable doctora, pues si no la hubiera podido extraer “manualmente” nos hubiera tocado seguir al quirófano.

Se pregunta uno entonces ¿qué procedimientos tienen los restaurantes para evitar que objetos como estos aparezcan en comidas inofensivas volviéndolas verdaderas armas letales?

¿Qué entrenamiento tienen estos mismos sitios para prestar los primeros auxilios en casos de atragantamiento o ahogamiento por espinas o ingestión de alimentos? Estos entrenamientos son normativos y estándares en los restaurantes americanos.

¿Cuáles son los derechos del consumidor a la hora de reclamar? Fíjense que no sólo perdí lo consumido, sino que tuve que ir a urgencias, luego a un especialista, pagar un procedimiento y droga, y todo por un descuido del restaurante.

Hasta el momento, más de 48 horas después de poner la queja tanto en el sitio en Megamall, como en su sede principal de la carrera 36 con calle 42, no he escuchado nada de los dueños**. Lo que le pone uno a pensar que estamos realmente desprotegidos al comer por fuera. Ojo entonces con las ensaladas espinosas, pueden llevarlo a urgencias…

NOTA: Hoy viernes, después de haber publicado el artículo en el impreso, se comunicó conmigo el dueño de la marca, y muy amablemente me ofreció excusas y me invitó a conocer la planta en donde producen los alimentos, y además para darme la garantía que va a tomar medidas para que situaciones como esta no se vuelvan a presentar.  Eso es todo lo que buscaba esta semi denuncia. 

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