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Domingo 27 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Combatir la corrupción

Columnista: Rudolf Hommes

La necesidad de extirpar la corrupción en sus orígenes es otro de los temas en los que hay consenso entre los aspirantes a la presidencia que han asistido a foros como el de la W o el congreso de la ANDI. Es lo que le daría alcance de largo plazo a los juicios e investigaciones en curso que ahora se desarrollan en un ambiente en el que no siempre es claro que las decisiones a veces extremas de las entidades de control sean para beneficio de la justicia y no el de la galería.  

A pesar de ello, y posiblemente también por los excesos de celo, estas acciones son un factor disuasivo importante. Lo que ha sucedido con Odebrecht también lo ha sido porque los funcionarios encargados de sobornar en esa empresa, una vez descubiertos, se han dedicado a delatar a los receptores o a inventar posibles cómplices. Los vice ministros a los que les ofrezcan sobornos van a tenerlo que pensar dos veces. Esto eleva el costo de la corrupción y contribuye a aminorarla.

Si se quiere tener éxito en erradicar o por lo menos en reducir drásticamente la corrupción, es necesario desmontar el sistema político clientelista vigente lo que implica cambiar las costumbres de los políticos tradicionales o cambiarlos a ellos, y educar al público. Llama la atención, en relación con esto último, que personas relativamente bien informadas piensen que lo que hacía el senador Elías es lo mismo que hacen los cabilderos profesionales en Estados Unidos, y que lo que debemos hacer en Colombia es legalizarlo. Hay que explicarles que los legisladores legalmente no pueden hacer cabildeo ni aquí ni allá y que legalizar estas prácticas es exactamente lo contrario de lo indicado. Los legisladores tienen derecho de proponerle al ejecutivo la ejecución de obras que benefician a sus electores, pero no de seleccionar a los contratistas ejecutores. Tampoco deben tener cuotas burocráticas en las organizaciones del estado.

Ya algunos candidatos han anunciado que están dispuestos a gobernar sin admitir estas prácticas. Hace falta que los electores se den cuenta de la importancia de apoyar estas posiciones y posteriormente de vigilar que se cumplan estos ofrecimientos. Parte del proceso educativo que es necesario acometer abarca un cambio radical de las actitudes del público. La corrupción suscita hoy indignación, pero no sorprende.

Autor:
Rudolf Hommes
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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