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Domingo 04 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Moda y desarrollo

Columnista: Rudolf Hommes

El desfile de modas que presentó la  Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá con lujo de colores y de formas en la Plaza de los Artesanos de esa ciudad el jueves pasado, fue concebido y dirigido por Bibi Russell, diseñadora de Bangladesh, que fue super modelo en los años 80 de las principales casas de moda del mundo y de revistas como Vogue, Marie Claire y Cosmopolitan.
Ella dejó todo esto y volvió a su país a fundar su propia marca. Su trabajo con artesanos en Bangladesh la ha llevado a proponer y a aplicar el concepto de “Moda para el Desarrollo” que la ha hecho famosa y le ha permitido convertirse en una poderosa agente para el desarrollo en su patria y en varios otros países.    
El concepto Moda para el Desarrollo se basa en el rescate y la preservación de artes y oficios artesanales tradicionales, fortalecidos con técnicas modernas aplicadas a la manufactura de telas y confecciones de moda de consumo global.
Esta visión le llamó  la atención al anterior director de la UNESCO, Federico Mayor, quien la apoyó para extender el alcance de sus actividades a otros países y patrocinó su primer show de moda prêt-a-porter en 1996 en París, en la sede de esa organización donde se pudieron apreciar las preciosas telas de Bangladesh y conocer sus métodos de teñido y producción que están en armonía con el medio ambiente. Desde entonces, la organización de Bibi en su país y sus exportaciones han crecido hasta emplear continuamente a 35,000 artesanos.
El rescate de estos oficios les ha brindado a los artesanos una oportunidad de oro para mejorar sus calificaciones y métodos de producción, desarrollar una actividad autónoma, sostener a sus familias,  alcanzar independencia económica y crear un entorno y un futuro prósperos.  Moda para el Desarrollo ha abierto una puerta para rescatar a los artesanos pobres utilizando buen gusto y creatividad, enriqueciendo y preservando métodos de producción que estaban amenazado o a punto de extinguirse y enalteciendo esos oficios.
El mercado  en donde se ha establecido es el de consumo masivo de ingresos medios y altos, que es el más estable,  y su objetivo permanente es crear y mantener vínculos armoniosos entre la tradición y la modernidad. Es una fórmula aplicable a muchas actividades que tiene sentido y cuenta con extraordinarios resultados para mostrar. Ojalá lo que se ha hecho en India y Bangladesh se repita  ahora en Colombia.    

Autor:
Rudolf Hommes
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