Miércoles 22 de Octubre de 2014
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Samuel Chalela
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Viernes 25 de Enero de 2013 - 12:01 AM

La divina correspondencia

Autor: Samuel Chalela
No quiero al Papa en twitter. No lo sigo, pero no basta. Las beatas inundan el correo electrónico con esas cadenas de oración  que ofrecen milagros si se siguen y le ahúchan a uno las siete plagas de Egipto si las rompe. 

No hay anti-spam que valga contra los soldados de la fe, no pudieron los moros, ahora qué van a poder los nerds.

Úrsula (como la líder de las 11 mil vírgenes), la  piadosa administradora de mi edificio, defensora de la moral del vecindario, obtuvo mi dirección electrónica y convencida de que soy perfecto para sostener el estandarte de los Caballeros de la Virgen y asistir al Círculo Breve que ella frecuenta (las reuniones semanales de la Obra -Opus Dei-) me bombardea con invitaciones místicas; la pobre conoce la bandeja de salida de su correo, pero seguramente no ha visto lo que le mando (alguien tiene que proveerle  publicaciones placenteras a esa lúgubre señora).  

Nadie con dientes, aunque sean de leche, cree que la plaga o el paraíso estén a la distancia del botón de “reenviar”.  

Yo no leo sus correos, no me animan esas imágenes de atardeceres como fotos de peluquería de barrio, salpicadas con ese tipo de letra de tarjeta de invitación de quinceañera de los 70, con música cristiana (si algo también falla en las filas celestiales es el diseño gráfico y la composición musical).

Ahora Úrsula incluyó en su repertorio los mensajes papales que ella recauda de twitter y de cualquier fuente, fiel o no (al fin y al cabo de los infieles se ocupa el Papa). 

Y me quita la paz interior eso de que Benedicto considere amenazada la paz mundial por los debates sobre aborto, uniones del mismo sexo y eutanasia (diciembre 14, 2012).

Si Úrsula supiera que Clarita la del aseo del edificio abortó hace dos meses, que Marcos el celador vive con Jesús su pareja de hace 5 años (que sacrilegio seguirle diciendo Jesús a ese hereje), y que Hipólito el difunto jardinero se murió después de un cáncer infame porque Alirio su hijo y nuevo jardinero le dio la “dulce toma” (un bebedizo de yerbas que usan los campesinos del Valle para ayudar a la parca en casos “demoraditos”), los deja a los tres sin trabajo, para ayudar a la paz mundial.
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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