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Samuel Chalela
Viernes 08 de marzo de 2013 - 12:00 AM

Que se les agüe la fiesta

Publicado por: Samuel Chalela

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Los que no hemos hecho nada, más allá de pujar, tenemos una ocasión el próximo 15 de marzo. Los que dicen que las marchas no sirven para nada y se apertrechan en ese santandereano escepticismo para disfrazar su desidia, se equivocan de punta a punta. Primero, una cosa es ser sensato y otra distinta es ser holgazán. Dicho de otra forma, la sensatez pone los pies en la tierra y la apatía amarra el trasero al asiento (como la cobardía). Y además, marchar es la mejor forma de visibilidad; la visibilidad ilustra las razones, las hace tangibles, pone a las palabras a tener el peso de los hechos.

Cuando un perjuicio se asienta en el colectivo (como que la lucha ambiental es alharaca de “mamertos”, o que la igualdad de género es un barullo de viejas histéricas o que los derechos de los gays son delirios de degenerados), la puesta en escena del anti-perjuicio (el hippie vegetariano vestido con lana virgen, la “marimacha” indomable,  o la drag-queen) remueve los bloqueos mentales, nos saca del lugar común y nos deja ver la verdad tras la alegórica mueca. Es el cuento de la mecánica de la lucha pacífica; mucha tela de dónde cortar.

El agua no es un juego y la conservación de fuentes hídricas tan raras y apreciadas en el mundo como los páramos, amerita más que una queja. Una marcha, una movilización, una acción de cumplimiento; vías cívicas y jurídicas, lo que sea por la reivindicación del derecho a determinar nuestro destino, el de las generaciones futuras, en un asunto que atañe a la supervivencia. Si por la autodeterminación y las ideologías tuvimos Comuneros, Palonegro, Estado Soberano y tantos otros episodios heroicos, ¿no vamos ni siquiera a marchar para detener la minería aurífera en los páramos?

El escepticismo santandereano nos protege de creer en pájaros de oro (vaya símil), pero la tal verraquera que nos enorgullece es la que nos impide la impavidez, la inmovilidad; ser decididos partícipes, determinantes de nuestro futuro es lo que nos reclama hoy la tierra. Todos vamos a salir el 15 de marzo, unirnos a los líderes de esta causa inaplazable, para que a los ebrios del oro se les agüe la fiesta.

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