Viernes 26 de Enero de 2018 - 12:01 AM

Liderazgo con contorno

Columnista: Samuel Chalela

La discusión política despierta novelería morbosa por la audacia de los contrincantes para llegar a la bajeza, pero no estimula la curiosidad intelectual ni el compromiso que las ideas originales y los cometidos superiores pueden inspirar a la gente bien intencionada. Estamos ante un vulgar circo para victorias electorales faranduleras, de pacotilla. Es el efecto natural de una contienda en la que el extremismo se exhibe desvergonzadamente; cuando hay radicales que escapan de la realidad, anulan al otro y se encierran en los dogmas de su esquina (de derecha o de izquierda).

Los sensatos que afrontan la realidad con el equilibrio que impone la razón, lucen tibios, los tildan de débiles, porque ya la turba enardecida quiere solo sangre. El cinismo se volvió plausible, gana el que promueva posiciones más insólitamente extremas: la derecha que desconozca las minorías, que manosee a su conveniencia los derechos civiles, que urja la represión y alimente estereotipos patrioteros; o la izquierda que auspicie un Estado benefactor a ultranza, que defienda una insulsa igualdad, que imponga una despótica noción comunitaria. Mejor dicho, una batalla de video juego entre el inverosímil Capitán América y el ambiguo Robin Hood. En una sociedad fragmentada y en busca de cohesión, pararse en los extremos es una irresponsabilidad histórica, un egoísmo histérico, un suicidio.

En este crucial momento, lo que un verdadero líder debe inspirar tiene que estar encausado, en primer lugar, a la supervivencia social, a la causa común. Ese es el contorno por fuera del que no podría ser aceptable ninguna postura. Tanto el discurso que excluye o merma ante la ley a algunos sectores (por creencias, acceso a la tierra, etnia o género) como el que desconoce la finitud de los recursos públicos y cree que éstos deben arroparlo todo sin contraprestación o dinámica de la iniciativa privada, son charlatanería irreal. Que de campo para tendencias de colores ideológicos variados, en el marco de la sensatez y la realidad. Que de campo entonces para Martha Lucía Ramírez, De la Calle, Fajardo y Vargas Lleras, en cuanto no los haya salpicado el otro monstruo (el de la corrupción) y en tanto dejen claras sus alianzas. Y también para el que dijo Uribe, ese Iván Duque equilibrado que parece asomarse, confiando en que el confuso ex presidente siga siendo desafortunado con la docilidad que desquiciadamente espera de sus discípulos.

Autor:
Samuel Chalela
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad