Viernes 02 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

¿Cuál ideología?

Columnista: Samuel Chalela

Aquí no hay ninguna polarización ideológica, qué va. No hay ni siquiera debate de esa índole. Estamos ante una reyerta de personalismos enceguecida y fanática, que desbordó el límite para descender a las esferas del encubrimiento, el amarillismo en la prensa seria, la propaganda de terror castrochavista y las perturbadoras crisis histéricas de fans dispuestos a matarse por un tipo estrella de rock.

De qué ideologías enfrentadas estamos hablando cuando las dos caras de la moneda del supuesto debate son: por un lado, las cercanías que desde hace mucho se le endilgan a Uribe, como gamonal oscuro, o a su séquito, con la delincuencia, con aterradores hechos de sangre, con manipulación mafiosa del Estado y de la frágil estructura política para su provecho puramente personal; y, por otra parte, las desarticuladas e irreverentes frases de un precario Petro, probadamente locuaz e inepto, que son disparadas en el blanco del justificado resentimiento de una masa aturdida que sabe responder con odio al odio y a cualquier otro frente de discusión.

Petro puntea encuestas y abarrota plazas sin hacer nada, todo el favor se lo hace la degradación del debate, la pueril parodia que despliegan los que dicen oponérsele, que solamente salen descompuestos, con mirada psicótica, a asustar ingenuos con el espantapájaros del castro chavismo. A Petro le queda grande Colombia, como lo quedó Bogotá, sería funesto por mucho más que esa alharaca del castro chavismo.

Dejemos de poner el país y la contienda electoral al servicio del encubrimiento o defensa (como quieran llamarlo) frente a las numerosas acusaciones a un tipo oscurecido. Mientras las fechorías de Uribe y el castro chavismo están absorbiendo el debate, el país y sus urgencias siguen ocurriendo.

Los debates ideológicos se dan entre estadistas, no entre un par de tipejos insanos que como Uribe y Petro que reducen la discusión a bajísimos niveles. No olvidemos que este país tropical también tuvo gente aquilatada en lo intelectual, lo moral y lo político como Lleras Camargo, Laureano Gómez, López y Álvaro Gómez Hurtado.

No seamos estúpidos, no es la ideología. El botín del Estado está en juego para algunos como palanca útil para lavar movidas oscuras y afincar intereses personales, mientras los otros le dan de comer a un resentimiento fundado pero inútil, que no va a cambiar el rumbo de la estructura social.

Autor:
Samuel Chalela
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad