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Viernes 21 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

Que se acabe el mundo

Columnista: Samuel Chalela

Hoy se acaba el mundo. Así lo señalan las predicciones de Harold Camping, ese gringo loco que con numerología aplicada a los textos bíblicos ha concluido que hoy es la fecha final. Se ha equivocado varias veces en otras predicciones, pero si atina ahora, los mayas y su 2012 no habrán quedado tan mal; solo un año de desfase no es desplome. Pero quedado mal con quién, si no queda nadie.


En un cuento de Bioy Casares hay un diálogo sobre el fin del mundo en el que Villarroel, un gallego vivaz -que son pocos-, convencido de la estupidez y mezquindad humanas y de que el fin llegará en todo caso, algún día, por bomba atómica o por muerte natural, se niega a tomar cualquier medida para demorar la destrucción total en una situación de inminente peligro, pues "…como de ninguna manera nadie escapará a la muerte ¡que venga pronto, para todos, que así la suma del dolor será la mínima!", sostiene. Alguien que da la razón al gallego sobre lo poco apreciable de la condición humana, dice que es en elecciones cuando la humanidad se muestra tal cual es: "Gana siempre el peor".


Y sí, viene siendo cada vez más así. Entonces, si se acaba el mundo, ni Aguilar sería gobernador de Santander, ni Luis Pérez alcalde de Medellín, ni Petro de Bogotá, ni los candidatos de la Gata, los López Cabrales, los García Romero, ni los de tantos otros de probados vínculos con los paramilitares, verían coronadas sus aspiraciones. La radiografía electoral de estas elecciones parroquiales muestra lo que todos sabemos: la democracia colombiana es falaz, la política está en manos de la delincuencia, no representa los intereses de la sociedad civil y lo más grave -por irreversible-, cada vez está más cerrada, endogámica, en círculos criminales o, en el menos peor de los casos, monopolizada por los delfines de los barones del clientelismo tradicional. El fraude, la compra de votos y la maquinaria caudillista, parecen ser males menores frente al miedo, la amenaza, el poderío de los bloques de autodefensas que se repartieron el poder político regional. Muchos más "alias" que doñas, doctores o señores en el cartel de entronques de los políticos locales. Así, ojalá se acabe el mundo, y si no es hoy, que sea antes del 30 de octubre.

Autor:
Samuel Chalela
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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