Domingo 21 de Diciembre de 2014
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Santiago Gomez
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Viernes 21 de Junio de 2013 - 12:01 AM

Más allá del Decreto 0096 de 2013

Autor: Santiago Gomez

Más allá de la improvisación y las inexactitudes técnicas del Decreto 0096 que reglamenta el reciclaje en Bucaramanga, la discusión de fondo debe darse en torno a elementos estructurales: en primer lugar, debe existir un sistema y una infraestructura que garanticen la correcta y eficiente recolección y disposición de residuos. Los camiones deben pasar retirando las bolsas de basura frecuentemente, en horarios conocidos por la ciudadanía y debe existir un relleno sanitario con la capacidad y tecnología suficiente como para minimizar las externalidades generadas por dicho proceso. Y el Carrasco, en ese sentido, genera dudas debido a su capacidad operativa y su corta vida útil. Adecuar las infraestructuras es costoso, pero es indispensable y prioritario.

En segundo lugar, los ciudadanos deben reconocer que los efectos ambientales, económicos y sociales de la disposición inadecuada de residuos no son únicamente generados por posibles fallas en dicho sistema o políticas públicas fallidas. Consumir mejor, disponer mejor, separando en la fuente, y reciclar más son acciones que dependen de buenas prácticas. Y en Bucaramanga no existe de manera masiva una cultura de corresponsabilidad frente a lo ambiental.

Bogotá, a pesar de haber avanzado significativamente durante la administración de Garzón en la implementación de un sistema integrado de reciclaje que se acompañó de campañas masivas que impactaron a la mayoría de sus ciudadanos, con costos superiores a los cinco mil millones de pesos, no ha terminado de estructurar los modelos de recolección que mejor se ajusten a las imperiosa necesidad de cuidado del medio ambiente y la garantía de unas infraestructuras sostenibles y duraderas en el tiempo. Ni Samuel ni Petro fueron exitosos en ese sentido. En Bucaramanga se deben entonces garantizar un sistema de recolección selectiva de residuos y la promoción de una cultura sostenible de la separación en la fuente y el reciclaje, aumentando el compromiso ciudadano frente al cuidado del medio ambiente a través de, por ejemplo, nuevas tarifas del servicio público de aseo que premien a los hogares responsables.

El decreto es apenas un punto de partida que, sin duda, debe ir acompañado de campañas pedagógicas y de la consolidación de una cultura ciudadana de respeto por el medio ambiente.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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