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Viernes 27 de Octubre de 2017 - 12:01 AM

Colombianadas

Columnista: Santiago Gomez

Un país que es capaz de justificar la agresión con frases como “es actor porno, no tiene derecho a declararse víctima de acoso en una consulta médica”, puede fácilmente creer cierta la de “llevaba minifalda, buscó que la violaran”.

Un país que convirtió en figura pública al más sanguinario lugarteniente de Pablo Escobar, puede perfectamente darse el lujo de pedir excarcelaciones para cultivadores que posean menos de 3,8 hectáreas de coca.

Un país donde el director anticorrupción de la Fiscalía y los magistrados de la Corte Suprema son encarcelados por estar vinculados a procesos de corrupción, seguirá usando eufemismos para no nombrar a las cosas por su nombre y evadir así las responsabilidades individuales que frente a dicho fenómeno tenemos todos, por acción u omisión.

Una ciudad en la que las concejalas se hacen las uñas en medio de debates de control político importantes para su futuro, bien podría ser confundida por otra en la que los legisladores simulan ser agredidos por los medios de comunicación para evadir investigaciones y distraer a la opinión pública.

Un país en el que la decisión de una actriz porno de desistir de grabar con un discapacitado escandaliza a las redes sociales, podría ser el mismo en el que la quema de revistas pornográficas es considerada en pleno siglo XXI un acto pedagógico.

Un paíscomo este en el que un partido político lanza una campaña publicitaria amordazando a sus opositores con el fin de conseguir votos, bien podría ser gobernado por un señor que agarra a puños a sus escoltas.

Todo eso pasa en Colombia, un país que evoluciona a los trancazos, gracias en su mayoría a la buena voluntad, perseverancia y estoicismo heroico de quienes siguen privilegiando el interés común sobre el particular. Que ojalá sea verdad que los buenos somos más para que los ladrones sean cada vez menos. Que algún día dejemos de votar por el que diga el patrón y empecemos a votar por el que diga la conciencia –o que algún día votemos, mejor (con coma o sin ella)-.

Autor:
Santiago Gomez
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