Viernes 26 de Enero de 2018 - 12:01 AM

El derecho al silencio y el deber de hablar

Columnista: Santiago Gomez

Yo respeto el derecho a callar, sin duda. Pero el silencio comunica y muchas veces más que el ruido. Esta no es una columna sobre violadores y política, ni sobre denuncias a medias. No es tampoco sobre detectives buscando a un violador misterioso a partir de pistas sembradas por ahí. Respeto el dolor de las víctimas y las sorprendentes formas que la naturaleza y el espíritu catalizan procesos de sanación. Reconozco la valentía que hay tras una verdadera denuncia y la promuevo sin peros. Nunca me atrevería a minimizar o ridiculizar el dolor de una víctima de acoso o violación, sea hombre o mujer, adulto o niño, o de usar ese dolor para algún fin diferente a que éste sea superado. Uno tiene derecho a callar total o parcialmente, pero hay muchas formas de hacerlo.

La connotación sexual, pero también el reconocimiento de los involucrados en un delito, modifican inmediatamente y de manera casi automática los preceptos de moralidad y justicia desde los cuales como sociedad nos aproximamos al dolor. Y eso no está bien. ¿Qué pasaría si “Él” no fuera un personaje público sino un vecino o amigo anónimo? ¿Qué pasaría si “Él” no hubiera violado sino que robara o matara? La línea entre el encubrimiento y la hoy llamada valentía se adelgazaría aún más.

Ojalá el silencio parcial de Morales sirva para que otras víctimas sí se animen a denunciar. Ojalá su valor sirva para sanar sin que ello implique salpicar a inocentes. Ojalá su mutismo no permita que el victimario siga por ahí, tan campante, acosando o violando a otras.

Siempre nos debemos poner en los zapatos de las víctimas –y eso le hace falta a este país-, pero de todas: de quien denuncia y sufre en carne propia la violación, pero también de los jefes difamados y de las futuras eventuales víctimas de “Él” impune. Acá hay un delito, hay una y posiblemente varias víctimas. Seguramente habrá más. Por ello reivindico también el deber de hablar. Eso es mucho más responsable y valiente que callar a medias.

Autor:
Santiago Gomez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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