Publicidad

Sergio Rangel
Domingo 24 de junio de 2012 - 12:00 AM

Campanas al viento

Publicado por: Sergio Rangel

Compartir

Tamaño embrollo en el que se ha metido el Presidente Santos con la objeción al esperpento jurídico de la reforma a la justicia. De lo que yo aprendí en Derecho Constitucional, el poder constituyente del congreso no puede ser compartido con el Presidente, así sea la barbaridad más monstruosa aprobada por el Congreso. Sería la Corte Constitucional la que definiría el entuerto, el problema está en que la Corte deberá declararse impedida por tener interés directo en el caso. Entonces, desenchípenme el enredo en el que se metió el país, que puede llegar a un desbarajuste institucional. Aunque nadie puede calcular las intenciones con las que Santos  juega sus cartas. Los Santos, a través de la historia parece que hubiesen compartido bancas escolares con Maquiavelo. Ya de este tema se ocuparán en todos estos días los cronistas de los diarios del país. Dejémoslo así, como  dice mi señora cuando quiere finalizar un tema en controversia.


Echemos las campanas al vuelo. Sí, la Academia de Historia de Santander ha tenido la feliz idea de organizar un festival de campanas en los Municipios de Zapatoca y Girón para los últimos días de Noviembre. Y me ha hecho el honor de nombrarme coordinador del evento. Las campanas con su sonido unas veces doblando muerte, otras con el toque a arrebato fueron a través de la historia parte importantísima del  devenir de los pueblos. Con su sonido lejano se convocaba al pueblo despedir a alguien que partía del mundo de los vivos, o se convocaba para la defensa ante la proximidad del enemigo, o el peligro de una tragedia por incendios, en fin las campanas son el alma avisora de los pueblos, y están ahí suspendidas como testigos vivientes del acontecer diario. Aunque con la modernidad, y con el objeto de ahorrar gastos pueda ser que el oficio de campanero y las campanas desaparezcan de las torres de las iglesias y sean remplazadas por aparatos electrónicos, no lo sabemos. No podemos permitir que ese sonido hermoso desaparezca del oído de quienes pensamos que algo del pasado debe permanecer. La vida se nutre del pasado o de lo contrario sería demasiado desabrida y dura. Son muchos los países que llevan a cabo estos festivales pues atraen miles de turistas a presenciar las habilidades de los campaneros. En Moscú se celebra el más importante de estos eventos, el gran Patriarca de Moscú líder de la cristiandad Ortodoxa, inicia el festival tocando él mismo las campanas en el templo de La Santísima Trinidad, y conmemora con ello uno de los misterios fundamentales de la cristiandad. Además el mundo de la música en Rusia tiene que ver demasiado con las campanas y allí se dan cita compositores y músicos de todo el mundo. Los hoteleros y los vivanderos hacen su verdadero agosto, vende todo lo que no pudieron hacer en el año. En Cholula, pequeña ciudad mexicana también convoca con sus campanas a más de 40 mil turistas. Se conmemora la proximidad de la luna llena y el toque a arrebato recuerda la independencia de México. Lancemos nosotros también las campanas al viento para que su sonido no muera.    

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día