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Sergio Rangel
Domingo 14 de abril de 2013 - 12:00 AM

Muere madre de dengue

Publicado por: Sergio Rangel

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Veo un hombre que se inclina con un cordel de nailon sobre la alcantarilla de la esquina. ¿Estará pescando en esa inmundicia? La curiosidad me lleva a acercarme. Con sorpresa veo que se trata de un viejo amigo que trabajó toda la vida como viajero de famosos laboratorios. Esa profesión desapareció, pero ahí estaba Ricardo Jiménez, insólitamente pescando en una alcantarilla. No sea pingo, yo no estoy pescando, es que yo vendo un producto que impide que las larvas de los zancudos del dengue prosperen, se cuelgan en las rendijas de las alcantarillas con ese nailon, no es insecticida, no es venenoso, es orgánico.

Nos despedimos y le desee muchos éxitos con su producto. No digo aquí el nombre del producto porque tendría que pagarle la pauta, pero sí le compré varias rueditas de esas para acabar con los zancudos en mi casa. El remedio llegó tarde. Al siguiente día ya estaba en cama con el dengue más atroz que alguien haya podido padecer. Diez días en cama y hoy que escribo este artículo me cuesta trabajo mover los dedos en el teclado del computador. Los  zancudos murieron pues no he vuelto a oír ninguno rondándome las orejas. Ricardo Jiménez me llamó para preguntarme por el resultado. Los zancudos murieron yo me salvé. Me da cifras escalofriantes del dengue, 6 muertes que se sepan y unas 2 mil personas enfermas que dejan de producir. ¿Bien, y si es tan bueno el producto por qué la Secretaría de Salud no lo compra? Sí lo compran, pero cada pedido se demora un año, mientras tanto la gente se muere. En EU aparece un caso de dengue y al otro día las alcantarillas están llenas de cuerdas de nailon con las rueditas del producto, yo lo importo, pero en Colombia  todo es lento, dice el papá de los Jiménez. Ellos eran mis vecinos, hoy esos muchachos son todos señores dueños de Pizza Ritmo. ¿Que la gente se enferme? eso no le importa a nadie. ¿Que se muera? Menos, ahí queda una vacante.

¡Hombre! Richar y Lucho, más cuidado con las aguas estancadas, los tarros y llantas viejas. La cosa está grave. Para la muestra un botón, yo camino arrastrando los pies, miro a mi mujer que en baby doll sigue las elecciones de Venezuela, se me salen las lágrimas, veo que Maduro ha muerto de dengue.

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