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Domingo 23 de Julio de 2017 - 12:01 AM

Depresión

Columnista: Sergio Rangel

La guillotina de Vanguardia le rebanó la cabeza a mi artículo la semana pasada, sin contemplación. Me excedí en palabras. El origen latino nos hace escribir y hablar con una exuberante cháchara que contrasta con la síntesis de los anglosajones. Quiero repetir algo que me mutilaron. El hebreo, Harari, en su libro “Hombre Dios”, afirma: “El mayor descubrimiento científico de la humanidad fue la IGNORANCIA”. De alguna manera completa el aforismo “solo sé que nada sé” (Sócrates). La ignorancia aumenta cuando no sabemos leer, que es lo mismo, leer y no entender. Y algunos que leemos nos preparamos, no para entender, sino para responder agresivamente. Nos embarga entonces la iracundia y la desesperanza sin pensar en soluciones. El homo sapiens, que se ha creido con derechos de amo y señor sobre todo lo existente, ha hecho grandes descubrimientos para la humanidad a costa del sufrimiento de los seres inferiores como es el caso de las ratas. Este escritor hebreo que he citado, Harari, trae a cuento un experimento que nos causa estupor, pero que no sabemos hasta dónde beneficiará a la humanidad. Dice: una rata se introduce en un tubo con agua sin poder escapar, ésta se rinde a los pocos minutos y deja de nadar, abandonando su lucha. Con otra rata se hace lo mismo pero cuando está a punto de abandonarse, se le saca, se seca, y se le da de comer. Vuelve y se le introduce en el agua, nada con vigor y sobrepasa el tiempo en que la otra se ha rendido. En ese momento se le extraen muestras de sangre que contienen una sustancia bioquímica que se dispara al cerebro y que retarda la desesperacion. Puede ser esa, lo dice Harari, la sustancia que estamos buscando contra la depresión, el terrible mal que embarga a los humanos y los hace infelices. También, ahora que vemos en el tour de Francia el sufrimiento y la desesperanza de nuestro Nairo Quintana, se me ocurre que sería la sustancia con que sobrepasaría el límite del sufrimiento y nos devolvería a él y a nosotros la esperanza.

Autor:
Sergio Rangel
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