Domingo 23 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Robledo vs Carrasquilla

Columnista: Sergio Rangel

Entre los marxista- leninistas existen tantas divisiones como estrellas en el firmamento. Unos creen en el tableteo de los fusiles. Otros en el modelo de Deng Xiaoping en China. Rezaba el amanecer en el libro rojo de Mao y en las fábricas para la economía recitaba la oración de Sun Tzu, “no importa si el gato es negro o blanco con tal que cace ratones”. Y los guerrilleros de café de todo el mundo, en París, en el Metropolitan, hablan de la incertidumbre y la necesidad del disturbio. El capitalismo es la peste, pero consultan el último celular de moda.

El capitalismo es pragmático. Todo se basa en el crecimiento económico, no solamente posible sino necesario. El pastel tiene que ser más grande porque la población sigue creciendo. Aquí se propuso bajarle el sueldo a los congresistas sin analizar que los sueldos estaban encadenados constitucionalmente hasta el infinito, y que si esto llegaba a pasar, los policías, los bomberos, los maestros, etcétera, quedarían sin sueldo. En Singapur piensan más allá de sus narices. Cuando la economía crece (PIB) los ministros reciben un aumento de sueldo.

La cuarta revolución industrial nos está pasando por encima y no nos hemos dado cuenta.¡Que el café no tiene precio!! Lo único que se nos ocurre es un plantón en la vía para que nos jodamos todos. ¿Por qué no pedirle al gobierno y al Comité de Cafeteros “cabezotes sacudidores” para las guadañas y reducir la mano de obra de la cosecha en un 70%? ¿O créditos para pequeñas cooperativas tostadoras regionales?

El debate político de Robledo en el congreso al ministro Carrasquilla tiene un sabor arcaico. La rutina de siempre “palos de Carrasquiña a la rueda”. Fue un negocio lícito. ¿Cuál fue el pecado del Ministro? No recordar que este es un país de “ladrones”. Los alcaldes distrajeron la plata. Además, sistemas obsoletos para detectar fugas, los cobros del consumo son manuales, olvidaron el mundo de los algorismos. O no los olvidaron, necesitan burocracia para las elecciones. Ricos y pobres (no es asunto político) tendrán que enfrentar la “muerte de los oficios” y no seguir con la basura mental.

Autor:
Sergio Rangel
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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