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Domingo 23 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

La vida en gris

Columnista: Sergio Rangel

En estos días de elecciones y de invierno ¿de qué más se puede escribir sino de eso? El invierno nos golpea inmisericordemente, no distingue entre pobres y ricos, a cual más el agua se  mete en las camas y cocinas. Como lo dirían los Malayos “nuestra tierra es el agua”, vivimos una  vida líquida y húmeda, comemos solamente arroz. La tierra se derrite y los riachuelos arrasan casas y sembrados. En el campo es donde más se nota el cambio climático. En Zapatoca, una tierra arisca,  estéril  y árida, durante los últimos 20 años tuvo un promedio de 800mm de pluviosidad,  hasta entonces tierra  buena para uvas,  dátiles, olivos, y culonas.  El año pasado ascendió a 1.800mm y la humedad relativa fue de 90%, las horas de sol descendieron ostensiblemente, los días fueron opacos, buenos para pastos, pésimos para frutas. Los pájaros volaban con sombrilla.

La represa de Hilebrija en Bocas, (tengo entendido que ya no opera) se tiene que destruir, ya  no sirve para generar energía, es antieconómico el desgaste de sus turbinas por la sedimentación y  ayuda a acumular lodos. Pero opinar sobre estas cosas a veces causa escozor en mucha gente. A raíz de mi artículo pasado, ecologistas de medio pelo, sembradores de cizaña, se vinieron lanza en  ristre porque dizque  aconsejé sembrar Eucaliptos en el país. Yo nunca dije eso. Yo lo que aconsejé fue sembrar Eucaliptos en el coluvión de La Leona. Por ser esta especie de raíz pivotante, con anclaje hasta 50 metros o más, que se chupa toda el agua del mundo, propia `para desecar zonas cenagosas y de crecimiento rápido, de la que se asegura  puede crecer 30 centímetros diarios. Si  ese bosque de Eucaliptos no detiene el coluvión y no deseca ese lodazal que se escurre sobre la vía, me pueden enviar otro correo en donde me mandan a dormir borracho en una cuneta vía Barranca.

Elecciones y votos. En el Libro Total le oí relatar a una Historiadora un cuento sobre las elecciones en Grecia que en una columna yo escribí otro día, y que ella no le supo dar el sentido verdadero. El Ostracismo era un método democrático para alejar de la ciudad a los  políticos indeseables y corruptos. Los ciudadanos escribían en la concha de una ostra el nombre del indeseable, de ahí el nombre de ostracismo. Buen método, el que más votos sacaba era el que se excluía de la participación política. Así debería ser hoy la elección, votar masivamente por el indeseable para que sea excluido de la elección a los cuerpos colegiados, sería más democrático, no habría compra de votos.

Circula un correo por ahí cuya autoría es de Jorge Figueroa. Estoy de acuerdo con él. Un candidato que afirme que debe ser alcalde porque fue muy pobre y viene de abajo, como lo dice Lucho, no merece mi confianza. Confianza merece el que demuestra las obras que ha ejecutado y la preparación que tiene para el cargo. Y para Martha Pinto, el tema Santurbán no “requiere de estudio”, es un ecocidio que avasalla.

Autor:
Sergio Rangel
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