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Domingo 30 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

Votemos por Blanco

Columnista: Sergio Rangel

Me regalaron un gracioso  libro de Julio Cesar Londoño ZIG, ZAG. Sé que a usted (amigo o enemigo)  lector, le importará un pito lo que me regalen mis amigos. Lo particular del caso es que en uno de sus capítulos encontré un escrito que viene como anillo al dedo en época electoral, lo titula así: Publicidad ¿materia gris o caldo de babas? En él, comenta que Álvaro Mutis  dijo una vez que la publicidad era una ciencia glamorosa, que nos induce a comprar lo que no necesitamos con la plata que no tenemos. En la publicidad política sucede lo mismo. Expertos, unos buenos y otros tan malos como los candidatos se toman las campañas y las imprentas. El cuento tampoco está ahí. Los que se tomaron las campañas y la suerte de los candidatos son los cibernautas, malévolos e inteligentes, que acomodan guiones de películas o mediante photoshop, les alargan las narices a los candidatos, que parecen ser todos Arenas Prada. Contra estas est
A Lucho le sacaron en Internet un montaje en donde se dice que  para hacer visible su valla, “guachimanes”  derriban tres hermosos guayacanes en la avenida 56 frente al Colegio de la Presentación. Los ecologistas horrorizados abandonaron la campaña. Una amiga mía Luchista, furibunda por lo que vio en su computador y  que fue al Páramo de Santurban a posar desnuda sin importarle una pulmonía ni que los viejos le miraran su ahora depilada cucaracha, vociferaba contra el candidato del desaparecido partido Liberal, diciendo mil barbaridades: arboricida, inhabilitado,  se lo pide a todas, en fin, gritaba a voz en cuello un sartal de improperios y mentiras contra el espirituoso y esforzado Lucho. De esta manera los cibernautas le tumbaron miles de votos.

Yo viajaba en el tren bala de Martha Pinto, que se convirtió en una locomotora a carbón, me bajé en la primera estación  cuando vi  en Internet  un ingenioso y sucio plagio de la película sobre los últimos días del Führer. Hitler descompuesto en el  bunker manotea y maldice a la candidata Martha Pinto que se “chupa” de la metida de pata sobre la minería en el Páramo de Santurbán. El enloquecido Hitler se supone es Uribe. Ese sucio e ingenioso correo  en donde  sobresale  un mono que se parece a mi  amigo Jorge Figueroa con uniforme alemán, ridiculizó y desbarató la campaña de  Martha y nos privó de tener en la Alcaldía una mujer, de quien decían sus detractores despacharía desde los salones del Club del Comercio. Falso de toda falsedad, en el Club del Comercio están todos quebrados, allá no se puede ir, todos piden prestado para el bus. Los ricos son otros. Según decía el Historiador Gustavo Galvis, en Bucaramanga está viva  la Culebra Pico de Oro, se dice aún, candidata de los ricos y candidato de los pobres. Para mi fortuna, yo voto en Zapatoca, allá todos somos ricos, tenemos  seis Bancos, Comultrasan, Pichincha, Bancolombia, Banagrario, Cooperativa Callejona, Don Pablo Serrano y 300 gota gotas más. Y para los quemados y doloridos ¡El dolor le teme a Dolorán!

Autor:
Sergio Rangel
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