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Domingo 10 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

Honrarás a tus muertos

Columnista: Sonia Diaz Mantilla

Los colombianos solemos ser tacaños en manifestar muchas cosas que deberían importarnos como sociedad. Salimos a las calles para celebrar triunfos deportivos (de fútbol para ser exactos), hay camisetas de la tricolor por todas partes; nos atiborramos de aguardiente y ron por cualquier excusa y hasta se empeñan fortunas para juegos de azar o pirámides. Pero hemos sido incapaces de honrar a nuestros muertos. Estuve visitando en New York la Zona Cero, donde quedaban ubicadas las torres gemelas del World Trade Center, aquellas edificaciones que el 11 de septiembre de 2001 fueron destruidas por el terrorismo de Al Qaeda. Fallecieron 3.016 personas, incluidos 19 terroristas y 24 desaparecidos.

Es sobrecogedor ver lo poco que quedó de los edificios, pero ilustrativo de lo que son los Estados Unidos como sociedad; ser testigo de cómo cuentan la historia de lo que allí ocurrió y quiénes son los verdaderos héroes: sus muertos. Hay fotos de todos los civiles y uniformados que allí perecieron: mediante sistemas tecnológicos nos cuentan sus vidas, quiénes eran, qué hacían en la zona, cuál fue la última llamada que hicieron. Tienen nombre y rostro.

En Colombia hay un estimativo: 220 mil personas muertas y 25 mil desaparecidas en 54 años de conflicto armado.

¿Para qué fundir unas armas y hacer esculturas, si nuevamente será un objeto muerto, sin vida, sin nombre, sin historia? Esos 220 mil colombianos fueron hijos, padres, madres, nietos, amigos, esposos, conocidos de alguien en estas tres generaciones de un país que vinculó la guerra a toda su cotidianidad. Pero son a los que menos se ha honrado en el fin del conflicto. Más por obligación que por convicción, en dos ocasiones el próximo honorable senador Timochenko, ofreció perdonarnos primero y hace pocos días dijo que ahora sí pedía perdón.

Pero los que no portamos arma, los que no fuimos terroristas, ni sembramos minas antipersonales ni estallamos pipetas de gas, ni secuestramos, ni pusimos collares bomba, somos los que tenemos la deuda con nuestros muertos. Es como si quisiéramos pasar la página rápido, pero sin tener en cuenta a los que verdaderamente fueron y son importantes: las víctimas.

Autor:
Sonia Diaz Mantilla
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