Domingo 17 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

Diferencias

Columnista: Sonia Diaz Mantilla

Pedro Pablo Kuczynski, presidente del Perú, pidió levantar el secreto bancario sobre sus cuentas para responder a una comisión del Congreso de su país.

El asunto se relaciona con Odebrecht y unas asesorías que supuestamente habría dado una consultora de Kuczynski a la brasilera, cuando era el ministro de la economía del presidente Alejandro Toledo (2001-2006). Sería un acto de corrupción.

El tema orbitó toda esta semana en los medios, en las reuniones, los corrillos de comentaristas avezados o espontáneos: ¿Debe renunciar el presidente del Perú o el Congreso debe aprobar la vacancia del puesto?

Por Odebrecht ya están presos desde julio de este año, el ex presidente del Perú Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, por presuntamente haberle recibido US$3 millones a aquella empresa en la campaña presidencial del 2011. El también ex presidente Alan García (2006-2011) tuvo que responder a preguntas del ministerio público peruano por sospechas de supuesta corrupción en la adjudicación en su gobierno de la construcción del tren eléctrico, que también se ganó Odebrecht. Toledo probablemente sea pedido en extradición al Perú (es prófugo de la justicia) para que responda por supuestos hechos de corrupción con la gigante firma constructora.

Por el camino fueron a parar a la cárcel hasta los responsables de otra de las más afamadas firmas de construcción en Sudamérica como es Graña & Montero. Habrían transferido cerca de 15 millones de sus utilidades a Odebrecht, para cubrir la coima de US$20 millones que la constructora brasileña le habría pagado a Toledo para quedarse con la construcción de la carretera interoceánica.

El tema es que, mientras en el Perú y otros países suramericanos parece que los sobornos para la adjudicación de las obras a Odebrecht llegaban a los bolsillos de personas con poder real, en Colombia nos están convenciendo de que las coimas se quedaban en el camino, en manos de subalternos.

Los hechos ciertos es que las adjudicaciones se dieron, los contratos se firmaron y las obras se hicieron o se empezaron a construir. En el Perú pasan cosas, en Colombia… las cosas pasan con pena y sin gloria.

Autor:
Sonia Diaz Mantilla
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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