Domingo 31 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

La historia y Serpa

Columnista: Sonia Diaz Mantilla

Con todo y el maquillaje que ha podido tener nuestra historia nacional, era mejor tenerla como asignatura en los colegios que borrada del plan académico, como ocurría desde 1994.

En la presidencia de Gaviria, se juntaron geografía, historia, sociales, etc. Un plato de esos que es mejor no saber cómo se prepara, como las morcillas.

Ni en primaria ni en bachillerato enseñaron durante más de 20 años (por lo menos dos generaciones de estudiantes).

Los que tienen hijos o sobrinos en edades escolares o que ya están en las universidades, saben de qué les hablo. Chicos que a duras penas saben que fuimos colonia, o que como los de Santander, desconocen que aquí fue donde comenzaron todas las grandes gestas independentistas.

Esa corrección en el plan de estudios es importante, porque todos los hechos históricos corresponden a procesos puntuales de los momentos mundiales y nacionales.

Bien por el gobierno, que sancionó la ley que obliga a partir del 2018 a volver a la enseñanza de la cátedra de historia.

***

Horacio Serpa Uribe pudo terminar su vida política con grandeza, como muy seguramente lo merecía luego de más de 3 décadas en el oficio. Pero su pecado siempre fue el mismo: tal vez sin proponérselo (a la gente hay que creerle) promovió a muchos personajes que resultaron fatales para la política regional y nacional por corruptos. Y no se apartó de ellos, sino que intentó protegerlos.

Serpa siempre fue reconocido como un muy buen líder político, nunca tuvo sombras sobre que se hubiera hecho rico de manera fraudulenta. Se podía controvertir (y mucho) la manera como aseguró en el poder a Ernesto Samper, pero es un hombre de lealtades, y a veces eso nubla el entendimiento.

Muchos pensamos que alguna vez tendría que haber llegado a ser presidente, pero no tuvo el suficiente apoyo en las tres ocasiones que lo intentó: contra Pastrana y contra Álvaro Uribe (2 veces).

Ahora termina su carrera política enredado en procesos judiciales por lo mismo que no lo eligieron presidente, por no poner límites en sus lealtades políticas. Tenaz.

Feliz 2018

Autor:
Sonia Diaz Mantilla
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