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Viernes 04 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

La creación... feminista

Columnista: Virgilio Galvis Ramírez

Entre los amigos de tertulia, Anastasia (Medved) Espinel, erudita historiadora rusa, comentaba que desde la antigüedad la mujer fue símbolo de fecundidad y se la asoció con la creación. Hoy relato una versión mitológica feminista sobre la creación del mundo: No era dios, sino una diosa nuestra Madre y fue ella quien “parió” al mundo. Y como era mujer, no alcanzó a comprender, (digo yo), que sus múltiples problemas apenas empezaban y que mantener el orden universal era un trabajo agotador; velar por la naturaleza, los ríos, la energía el hogar, las compras, la peluquería, tintes de cabello, manicure y pedicure …Uuuf! Este tremendo quehacer no parecía tener fin, máxime cuando se le venía el compromiso de descongelar los polos para que los glaciares no cubrieran toda la Tierra, barrer el exceso de arena de los desiertos, podar las selvas tropicales, en fin. La Diosa en su sabiduría viendo que sola no iba a poder, creó una empleada a su imagen y semejanza y la llamó Eva. Sin embargo, Eva resultó muy ociosa y en lugar de ayudarle a la diosa del mundo, su creadora, en las tareas domésticas, se pasaba días enteros paseando por los hermosos jardines del Edén sin hacer nada útil; comiendo frutas como la manzana. Entonces la Diosa se enfureció y decidió castigarla con severidad ejemplar para que comprendiera su compromiso como la primera dama. Sumió entonces a Eva en un sueño profundo y la diosa, consciente de que necesitaba alguien fuerte y sin tejido cerebral, le extrajo de su cuerpo un fragmento de costilla y lo convirtió en Adán. Cuando el primer hombre abrió los ojos, sus primeras palabras fueron: “Mujer, ¿dónde está mi desayuno? ¡Rápido, tengo mucho trabajo!” Fue así como la mujer recibió su eterno castigo llamado pecado “orinal”: el hombre.

En la prehistoria, el “Neolítico” trae drástica disminución de los grandes animales, el hombre cazador, con nuevos oficios -la agricultura y la ganadería-, vuelve a casa y las “fieras” contentas, le reconocen como el sembrador de vida en sus vientres. Cae el mito de la “Diosa” y la mujer se convierte en pareja para la preservación de la especie y compañera para la recolección del agro. Hoy la reivindicación femenina se iguala en género.

Autor:
Virgilio Galvis Ramírez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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