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Viernes 15 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

¡Qué señora visita!

Columnista: Virgilio Galvis Ramírez

Muy positivo consenso dejó la visita del Papa Francisco; benefició hasta la pobre imagen del Presidente.

Juan Pablo ll movilizaba por su carisma; a Benedicto se le escuchaba por la profundidad de sus ideas, pero Francisco realmente transforma mentes y corazones con su ejemplo y sencillez. En su homilía plantea soluciones concretas para los problemas de nuestra época; es congruente entre su vida y su prédica; inspira confianza con legítima autoridad y con elocuencia y diplomacia no ahorra escenarios para decir duras verdades que impactan a todos los estamentos: “No se puede servir a dos señores (Dios y dinero)”; “quien tenga al dinero por señor, no se meta a político, líder social o religioso”. O reflexiones: “La paz no vendrá del acuerdo de dos partes, sino de promover la cultura del encuentro, del diálogo; de educar en el perdón y buscar justicia con pobres, marginados y postergados sociales; la paz es un verdadero pacto social que involucra a todos”.

Habló fuerte a los del clero pidiéndoles ser mendigos en la oración para obtener fuerzas en la tarea de pastorear, entendida no bajo un concepto de hombres ideales, sino de seres con defectos y pecados, virtudes, sueños y preocupaciones. A los jóvenes pidió: “no teman al futuro, no tengan vuelos rastreros, vuelen alto y sueñen grande”; “jamás permitan que el orgullo acabe con la felicidad”; y nos recordó que “abandonarnos es la salida de los débiles, insistir es la alternativa de los fuertes”.

Lanzó mensajes naturales, humanos, impregnados de alegría .No es indiferente a la pobreza y el dolor de una América que clama justicia y equidad.

Critiqué el oportunismo de esta invitación presidencial y me sostengo; pero nos hacía falta una visita de este talante y tantas palabras que nos ilusionen a creer en Colombia; mostrarle al mundo el país que somos, no importa cuánto la violencia nos haya lastimado. Francisco trajo voces de perdón, de sanación, que de calar en nuestra gente traerán mucho para la necesitada restauración social. No olvidemos estos 5 días que sembraron en la tierra fértil de nuestros corazones, la extraordinaria semilla de fe, perdón y esperanza de paz. Trabajemos con tesón para lograr la cosecha que Francisco sembró en su visita y a conciencia apliquemos sus mensajes, en la seguridad de que con ellos tendremos tiempos mejores.

Autor:
Virgilio Galvis Ramírez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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