En Floridablanca las finanzas municipales están en la sala de cuidados intensivos y como si ello no fuera suficiente, la inseguridad igualmente campea por todas partes y las basuras también inundan unas calles que en su mayoría están en muy mal estado.
Publicado por: Redacción Editorial
Bucaramanga, por ser la capital de los santandereanos, así como la ciudad más grande del nororiente colombiano, es la que permanece durante más tiempo bajo la lupa ciudadana. Es, en otras palabras, la que soporta más escrutinios no solo de sus propios habitantes, sino de quienes viven en los municipios vecinos y por qué no decirlo, hasta en otras poblaciones de la región y el país.
A Bucaramanga en los últimos tiempos se le critican y con acierto, además de los altos índices de inseguridad, el deterioro en el tráfico, el aspecto sucio de sus calles y la falta casi total en cuanto a esfuerzos por mantener su ornato, entre otras cosas.
Pues bien, tal como lo dice el título de este espacio editorial, si en Bucaramanga llueve, por Floridablanca no escampa.
Y es que en la tercera ciudad del departamento después de Barrancabermeja, pero la primera en cuanto a tarifas impositivas, los problemas que se ven en Bucaramanga parecen calcados y en algunos casos, hasta multiplicados.
En otras palabras, en Floridablanca a diferencia de Bucaramanga, las finanzas municipales están en la sala de cuidados intensivos y como si ello no fuera suficiente, la inseguridad igualmente campea por todas partes y las basuras también inundan unas calles que en su mayoría están en muy mal estado.
Para citar apenas un caso entre muchos, la reparación de las calles es prácticamente nula. Por ejemplo, en la esquina noroccidental del Centro Comercial Cañaveral, casi en diagonal con el conjunto residencial La Pera, desde hace meses viene aumentando el tamaño de un hueco, que en pocos meses generará otro atolladero del tráfico en el sector, ante la mirada inepta de la alcaldía.
Atolladero del tráfico en el sector que es casi permanente en gran parte de Cañaveral, ante los vehículos parqueados a ambos lados de las vías, además de la violación de prácticamente todas las normas de Tránsito, frente a la mirada permisiva de los alférez de la zona.
De igual manera, la suciedad de las calles también llega a ser vergonzosa y la inseguridad en el municipio tampoco da tregua.
Durante los últimos tres años, los habitantes de Floridablanca prácticamente habían tirado la toalla en cuanto a obtener soluciones a esos problemas, ante el desorden y el caos imperante de la administración hoy removida por la Procuraduría.
Luego de esos sucesos, se alcanzaron a tejer algunas esperanzas de mejoramiento con nuevas personas al mando que sin embargo hoy, con el transcurrir de los días, también caen en picada ante las muestras permanentes de ineptitud y desidia.











