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Editorial
Jueves 07 de julio de 2011 - 06:26 PM

Una bomba de neutrones

El ministro del Transporte lleva 11 meses tocando las campanas a rebato para que se tome conciencia de que el asunto es demasiado grave pero si sosegadamente y con certeza se mira, debe decirse que es casi imposible resolverlo

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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Establecer cuáles son los más graves y prioritarios problemas que tiene el país es en extremo difícil pero, sin duda, entre los más urgentes de abordar y darle atinada solución están el de la contratación estatal para la infraestructura vial y el de la salud pública.

Los problemas que tiene la contratación estatal para la construcción y adecuación de carreteras son numerosos. Solo enumerarlos es un desafío y se corre el riesgo de no mencionar algunos protuberantes. Sobresalen, más no son los únicos: los de transparencia en las ofertas y en el proceso de adjudicación de tales contratos, los relacionados con los anticipos y su manejo, los de la necesidad de independencia de las interventorías respecto de los contratistas, los de los costos reales de los contratos y de las obras adicionales, los de incumplimiento en la ejecución de las obras contratadas, los numerosos y cuantiosos de los sistemas de transporte masivo en las ciudades en que se implementó, los del sistema de peajes y el uso dado a lo recaudado, los de los contratos de concesión, los que se ventilan en Tribunales de Arbitramento sobre conflictos de intereses entre contratistas y entidades estatales contratantes, los procesos adelantados por particulares ante la justicia ordinaria por expropiaciones de terrenos para construir vías nacionales.

¿A cuánto asciende, en millardos de pesos, esta larga enumeración? ¿Cuántos de tales problemas son reales, cuántos son expresión del ánimo de enriquecerse con el dinero público, cuántos son parte de la corrupción que a todos los niveles hay en el país?

Cualquiera que sea la respuesta a los anteriores interrogantes, lo más alarmante es que para pagar este desangre solo hay una fuente: el dinero que por concepto de impuestos pagan los colombianos.

A ello se agrega una exigencia que hace el giro de los tiempos: el que la economía sea competitiva, que la red de carreteras está muy atrasada y actualizarla es imperioso para enfrentar el desafío del desarrollo.

Y, ¿qué plan tiene el gobierno nacional para enfrentar esta Gorgona si cada sierpe que su cabello forma es más agresiva y venenosa que la que tiene al lado?

No hay respuesta clara. El ministro del Transporte lleva 11 meses tocando las campanas a rebato para que se tome conciencia de que el asunto es demasiado grave pero si sosegadamente y con certeza se mira, debe decirse que es casi imposible resolverlo, utópico pensar en soluciones atinadas a corto plazo y cómo las circunstancias exigen el emprender nuevas obras, estas nacerán con todos los dolores de cabeza enumerados en este espacio editorial. ¿Qué hacer?

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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