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Editorial
Martes 16 de agosto de 2011 - 06:42 PM

Canadá, una pincelada de lo que viene

Se trata del primer pacto económico de Colombia con una de las naciones desarrolladas del grupo conocido como G-8, lo cual puede considerarse, servirá como un entremés para anticipar lo bueno, lo malo y lo feo que sucederá en el futuro cuando el país replique estos convenios con más sociedades industrializadas

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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Hace 48 horas entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio con Canadá. Se trata del primer pacto económico de Colombia con una de las naciones desarrolladas del grupo conocido como G-8, lo cual puede considerarse, servirá como un entremés para anticipar lo bueno, lo malo y lo feo que sucederá en el futuro cuando el país replique estos convenios con más sociedades industrializadas. Y más concretamente, con los Estados Unidos.

Para comenzar, el TLC con ese país norteamericano permitirá que el 98 por ciento de las exportaciones nacionales ingresen al mercado canadiense sin pagar aranceles.

Ahora, si bien Canadá es un país gigantesco en extensión pero más pequeño en cuanto a población comparado con Colombia, el ingreso pero cápita de casi US 40 mil anuales, más de siete veces el local, permite hacer proyecciones bastante optimistas sobre el alcance del mercado al cual se tiene desde ya, pleno acceso.

No obstante, la otra cara de la moneda no se puede olvidar y la pregunta que con seguridad ronda a más de un empresario o ganadero colombiano (Canadá, por ejemplo, exporta carne al por mayor) es cómo reaccionará y se desenvolverá la industria nacional que se vea obligada a competir con lo productos canadienses. Productos que también comenzarán a ingresar al país sin los gravámenes tradicionales de los que han sido objeto.

Es precisamente en ese punto donde la inventiva, la innovación y las búsquedas de eficiencias deben hacer presencia para caracterizar a los productores nacionales en el futuro cercano, con millones de beneficiados adicionales en todo este proceso: los consumidores de ambos países.

Son ellos, quienes de cumplirse las expectativas, podrán acceder a artículos de mejor calidad a precios más bajos.

Bienes como las frutas, el café y hasta autopartes, para citar apenas tres casos diversos, podrán venderle los exportadores colombianos al país del norte, al tiempo que otros productos como el trigo y la cebada, claves como insumos para la alimentación de la población, entrarán al país sin gravámenes onerosos. Se trata, en fin, de la primera pincelada que verá el país de lo que significa un TLC con una nación desarrollada, que de cumplirse las proyecciones debe beneficiar a productores y consumidores en las dos latitudes del continente.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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