La sociedad y el Estado dan a tan grave problema solo un tratamiento policivo, lo que es incorrecto pues ha avanzado mucho y exige otro tipo de caminos y medidas. En nuestros días la droga es “dueña” de más de un aula y no piensa devolverla
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
Colombia vive un drama de insospechadas proporciones, al que subvaloran, o bien ignoran tanto la sociedad, como el Estado y los medios de comunicación, mientras el problema avanza con agresividad y ansias de "adueñarse" de más espacio: la droga en las aulas universitarias y en los colegios.
No se ha hecho un solo estudio serio, actual y profundo sobre el grado de penetración del microtráfico de drogas en las aulas y eso demuestra el menosprecio por una enfermedad que está causando gigantescos destrozos en las generaciones que hoy tienen menos de 30 años de edad. Las consecuencias serán desastrosas.
No hay en Colombia una sola universidad, pública o privada, en que no haya presencia activa y creciente del microtráfico de drogas, más ninguna lo reconoce. Algunas han implantado medidas tales como el que vigilantes con perros adiestrados para detección de drogas patrullen cafeterías, zonas verdes, baños, pasillos, etc., y han prohibido -incluso- el expendio y consumo de cigarrillos en su interior, pero hasta en tales instituciones de educación superior hay expendio y consumo de drogas. Otras han sido más laxas y hoy viven las consecuencias de ello pues la venta y consumo de estupefacientes que en ellas hay es gigantesco.
En universidades públicas y privadas, en algunas con más acento y en otras subrepticiamente, los estudiantes piden el cese de medidas tales como la prohibición de vender cigarrillos, argumentando que ello coarta derechos constitucionales fundamentales mientras en más de una los consumidores de drogas y sus proveedores se han adueñado de espacios determinados y en ellos expenden y consumen estupefacientes abiertamente.
El país se escandalizaría si conociera el real grado de penetración del consumo de drogas en universidades y colegios. Hoy, un número determinado de universitarios financia su vida de estudiante vendiendo estupefacientes en las instituciones de educación superior.
En el trasfondo de los actuales conflictos estudiantiles en las universidades públicas está el narcotráfico que, usando la inconformidad juvenil y parapetándose en un discurso político radical, hace presencia y financia desórdenes para ganar más espacio para el tráfico de drogas en las aulas. El país ignora eso mientras cada vez más familias viven el infierno de tener un hijo consumidor de drogas.
En los colegios la presencia de la droga fue en el pasado esporádica, hoy la realidad es distinta.
En tanto, la sociedad y el Estado dan a tan grave problema solo un tratamiento policivo, lo que es incorrecto pues ha avanzado mucho y exige otro tipo de caminos y medidas. En nuestros días la droga es "dueña" de más de un aula y no piensa devolverla.









