Santander y el nororiente quedaron al margen del certamen mientras el eje cafetero tuvo tres sedes y demostró carecer de la capacidad hotelera que era necesaria.
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
Terminó con éxito el Campeonato Mundial Sub 20 de Fútbol, certamen organizado por la Fifa que se llevó a cabo en Colombia. A la comunidad internacional el mensaje que envió el país no tiene tacha. La organización, los escenarios deportivos, la actitud del público, el proceder de la comunidad, no tienen mácula. En el futuro nadie podrá decir que en nuestro país no se deben llevar a cabo eventos de primera magnitud. Es decir, se abren muchas puertas que ojalá se sepan aprovechar. Bogotá, por ejemplo, esperaba recibir cerca de 40 mil turistas interesados en seguir las incidencias deportivas y conocer la ciudad; según la alcaldesa llegaron aproximadamente 200 mil, cinco veces más de los esperados. Ello se traduce en mejoría de ingresos para diversos sectores de la economía, aumento del empleo, etc. En resumen, fue un acierto haber luchado para ser la sede pues quedaron muchas satisfacciones.
Poniendo la vista en el nororiente de Colombia, región a la que pertenecemos, el asunto es distinto. ¿Por qué? Porque faltó tino en los dirigentes deportivos nacionales, no hubo dirigentes deportivos santandereanos de primer orden y tuvieron ceguera quienes en su momento gobernaban nuestra región. Santander y el nororiente quedaron al margen del certamen mientras el eje cafetero tuvo tres sedes y demostró carecer de la capacidad hotelera que era necesaria.
Las consecuencias de ello son varias y de gran calado. El estadio Alfonso López quedó rezagado en comodidades y dotación frente a aquellos en que se llevó a cabo el campeonato, la ciudad y la dirigencia no acumularon experiencia en organización de eventos deportivos internacionales, nuestra economía no recibió la inyección de turistas que han podido tener y ni nuestros destinos turísticos, la ciudad, ni la región se promocionaron a nivel internacional. Los peros son muchos.
El camino que sigue para nosotros es duro en tal materia. En el futuro nos toca emular con regiones que tienen el precedente de haber sido sedes del Mundial Juvenil de Fútbol, luchar con desventaja para que se adecúen nuestras instalaciones deportivas, etc. Y, ¿acaso tenemos dirigencia deportiva que sea capaz de combatir para que no volvamos a quedar al margen? ¿Nuestros gobernantes y dirigencia tendrán en el futuro la capacidad necesaria para luchar porque Bucaramanga no quede nuevamente al margen? Si ello vuelve a ocurrir la ventaja que nos tomarán otras regiones del país será grande, difícil de salvar.
Ojalá que en el futuro los santandereanos no tengamos que ver los eventos que se lleven a cabo en Colombia como lo hacen los espectadores de distantes lugares del planeta, desde lejos.









