¿Por qué algo tan costoso dura menos de un día en duda en Antioquia y aquí las cosas tardan 100 y más años sin definirse y ejecutarse?
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
El país ha sido testigo de excepción de la respuesta de las fuerzas vivas de Antioquia a un cuestionamiento hecho por la Procuraduría a asuntos nodales de la construcción de las Autopistas de la Montaña, proyecto de red de supercarreteras cuyo costo asciende a más de veinte millardos de pesos, cuantía nunca antes invertida en Colombia en una sola propuesta de infraestructura.
Las fuerzas vivas antioqueñas presionaron con fuerza, al unísono, con vehemencia y categóricamente. Los empresarios, los voceros de las entidades cívicas, el gobierno departamental, los congresistas y medios de comunicación, reaccionaron fuertemente, sin dilación y demandaron que "se hace, o se hace". La actitud provocó que el Procurador aclarara que había sido solo una nota interna, o borrador, que se había filtrado y luego el Presidente exclamó: "Se hace porque se hace".
Muy distinto es lo que ocurre en Santander. Tenemos inveterados problemas de infraestructura como la carretera central del norte que se comenzó hace 100 años (en el gobierno del general Rafael Reyes) y está sin terminar, la carretera entre San Gil y Duitama (la prometieron en sus campañas presidenciales Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez) pero hoy, más de 60 años después, sigue siendo solo un proyecto. Para no mencionar la carretera Bucaramanga Málaga, la Bucaramanga-Barrancabermeja, la Bucaramanga San Alberto o Bucaramanga-Cúcuta, entre otras.
¿Por qué algo tan costoso dura menos de un día en duda en Antioquia y aquí las cosas tardan 100 y más años sin definirse y ejecutarse?
Por la actitud y fuerza de los voceros tanto de la empresa privada antioqueña, como de su gobierno departamental, de la fuerza política regional, por la presión de los medios de comunicación, etc. El asunto evidencia la diferencia de actitud y decisión que hay entre ellos y nosotros.
Las Autopistas de la Montaña tienen un costo inverosímil y pese a ello, como dijo el Presidente, "se hace porque se hace". Nuestras aspiraciones viales son menos cuantiosas pero las pedimos débil e improvisadamente. Esa es la diferencia.
Las acciones insulares, dispersas, sin fuerza, de nuestros voceros y dirigentes han ayudado a que las pretensiones y necesidades regionales sean pospuestas y desatendidas. Nos falta vehemencia y presencia en el país. Nuestros congresistas y políticos se preocupan por formar parte de las mayorías parlamentarias para mantenerse en el ajedrez político y ser reelegidos, quedando en segundo plano el defender a capa y espada lo nuestro.
Autopistas de la Montaña aumentará el desequilibrio entre las regiones, las inequidades del nororiente y el oriente del país crecerán, pero lo nuestro no será realidad por la falta de firmeza y protagonismo de nuestros dirigentes.










