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Editorial
Lunes 09 de julio de 2012 - 12:00 AM

Un grave problema social

En el país hay un delicado comportamiento social: el proceder de los adolescentes, quienes prematuramente asumen conductas de adultos y para ello van, en horas de la tarde o de la noche, a sitios de diversión no recomendables...

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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Colombia está viviendo un grave problema social y lo está enfrentando con medidas policivas, pese a que estas no son las adecuadas para ello, lo que hace que el hecho se agrave cada vez más.


En el país hay un delicado comportamiento social: el proceder de los adolescentes, quienes prematuramente asumen conductas de adultos y para ello van, en horas de la tarde o de la noche a sitios de diversión no recomendables y en estos, colectivamente, adoptan comportamientos censurables, lo que se les antoja fabuloso pues implica desafiar las prohibiciones familiares, enfrentar a la autoridad y demostrar que pueden hacerlo sin que les pase nada.


Ello se lleva a cabo en establecimientos abiertos al público por comerciantes inescrupulosos que los denominan impropia e inadecuadamente “clubes sociales” o “chiquitecas” a los que asisten menores con ropa provocativa y bajo el disfraz de estar en reuniones sociales consumen alcohol, sustancias psicoactivas y llevan a cabo conductas sexuales heterosexuales y homosexuales. Todo allí es nocivo y el público son jóvenes, de ambos sexos, entre 13 y 18 años.


Las autoridades municipales y de Policía hacen operativos para controlar la presencia de menores de edad en las calles citadinas a altas horas de la noche y de la madrugada, desmantelan a uno que otro “club social” o “chiquiteca”, retienen a adolescentes que a tales horas deambulan por las vías públicas o están en dichos sitios, hacen comparecer a sus padres para ponerles de presente la gravedad de la falta y todo resulta inocuo, pues quienes deben responder por los adolescentes se declaran incapaces de controlarlos y muchos solicitan que se les deje retenidos todo el fin de semana, ya que no logran imponer su autoridad ante sus hijos.


¿Qué muestra todo ello? Que las denuncias que hacen los medios de comunicación sobre estos procederes sociales no son suficientes pues no logran encender las alarmas para que los diques de contención familiares, sociales y estatales actúen y construyan respuestas que sean adecuadas. Además, demuestra que las sanciones contempladas en las normas municipales sobre funcionamiento de tales establecimientos son burladas, pues al cerrarlos temporal o definitivamente sus dueños abren otros; que las normas del Código de Infancia y Adolescencia no son suficientes para hacer volver a la sociedad a sus cauces normales y que las reglas policivas no pueden readaptar a los menores infractores, ni acabar con los empresarios inescrupulosos.
En consecuencia, muchas cosas hay que cambiar en este sentido, pues el daño social es muy grave y las consecuencias de todo tipo a corto, mediano y largo plazo son inenarrables.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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