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Editorial
Viernes 27 de julio de 2012 - 12:00 AM

Ciudad al desnudo

La indisciplina y falta de cultura ciudadana de los bumangueses está llegando a límites inenarrables. El egoísmo con que cada cual procede en todas sus actividades, hacen que el mañana asuste.

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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Varios informes periodísticos publicados en las ediciones de Vanguardia Liberal que circularon anteayer y ayer, desnudan la dura realidad que vive Bucaramanga.

Mientras los bumangueses, preocupados, sufren la incomprensión de las autoridades del gobierno nacional y del haber éstas celebrado un contrato de concesión sobre el aeropuerto de Palonegro cuyos estudios previos y clausulado lesionan el desarrollo de nuestra ciudad, y oyen a altos funcionarios gubernamentales dar explicaciones insuficientes e insatisfactorias de por qué estamos condenados a seguir teniendo una terminal de pasajeros y de carga que frenará el desarrollo regional por ser insuficiente, nuestra capital cae en barrena por el desorden, la anarquía y el ya largo lapso sin una autoridad a nivel municipal que atinadamente la conduzca por la senda indicada para poder proporcionar una aceptable calidad de vida a sus habitantes.

La anarquía que día tras día se vive tanto en la carrera 15 como en todo el área del centro y en zonas comerciales como Cabecera del Llano y la Ciudadela Real de Minas, motivadas principalmente por el crecimiento incontrolable del comercio informal y el desorden vehicular, ha llevado la situación a límites inimaginables que no solo frenan la posibilidad de ofrecer a Bucaramanga como un polo de negocios, inversión económica y atracción turística, sino que es partera de toda clase de problemas (cada vez más grandes e inmanejables) y de su retroceso citadino.

La indisciplina y falta de cultura ciudadana de los bumangueses está llegando a límites inenarrables. Su desaseo, la forma caótica como actúan en las vías vehiculares y peatonales, la agresividad y capacidad para destruir lo público, ya sean estaciones de Metrolínea, vejando estatuas, atentando contra monumentos, llenando las paredes de las calles más importantes con letreros, etc., el egoísmo con que cada cual procede en todas sus actividades, hacen que el mañana asuste.

Las muchas formas de corrupción que hay, la inseguridad, el creciente microtráfico de estupefacientes en la ciudad y en sus centros educativos, el aumento del consumo de licor por los jóvenes en establecimientos públicos nocturnos y el desorden que provocan a altas horas de la noche por sus barrios, son de las otras “perlas” de tan amargo collar.

Lo relacionado son solo algunas de las manifestaciones de deterioro en la calidad de vida en Bucaramanga, producto de la informalidad, la falta de autoridad de quienes la administran y la ausencia de una amplia e intensa campaña de cultura ciudadana; ellas impiden que la ciudad pueda ofrecerse satisfactoriamente como centro que atraiga inversión, negocios, turistas y ofrezca buena calidad de vida a sus habitantes.  

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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