En la capital de los santandereanos la dirigencia política sigue pensando en pequeño. Como si administrara un pueblo chiquito sin mayores esperanzas de crecimiento
Publicado por: REDACCION EDITORIAL
La teoría ha quedado una y otra vez comprobada más allá de toda duda. Lamentablemente los administradores pasados y presentes de Bucaramanga y el área metropolitana, se han negado a aprender las lecciones más palpables que han dejado los errores cometidos en la historia reciente en lo que a la planificación de la ciudad se refiere. Y no contentos con eso, parecen empeñados en repetirlos e incluso proyectarlos hacia el futuro.
Es que a los pésimos diseños de obras públicas fundamentales como las concernientes a Metrolínea y más concretamente el desastre cometido en el trazado de la autopista a Floridablanca, hay que agregarles los que se están cometiendo una vez más en el presente.
Dicho en otras palabras, sin importar equivocaciones groseras como la del exalcalde Iván Moreno, quien gastó miles de millones de pesos para dejar la carrera 33 con andenes excesivos y carriles insuficientes para el gran volumen de tráfico que soporta, pocos años más tarde se cometió el disparate de reducir la capacidad de la autopista.
Y ahora, como si todo lo anterior no pusiera a prueba los límites de la indignación y la incredulidad ciudadana, se vuelve a repetir en lo atinente a las obras del intercambiador de Neomundo.
Sí. En la capital de los santandereanos la dirigencia política sigue pensando en pequeño. Como si administrara un pueblo chiquito sin mayores esperanzas de crecimiento, a pesar del dinamismo y la expansión que no se cansa de demostrar el sector privado.
Es que definitivamente la lógica y la planeación mínima no estuvieron presentes a la hora de diseñar las obras viales de Neomundo. Obras viales con tan solo dos carriles, como si el crecimiento del parque automotor estuviera estancado, cuando la verdad es que se pelea los primeros lugares del país porcentualmente hablando.
Y peor aún, desconociendo el entorno inmediato que atraerá aún más vehículos, ya que contará con un centro comercial de proporciones formidables, además de un hotel, Neomundo y el centro de convenciones que se construirá próximamente. Todo lo anterior, además del tráfico ya existente por tratarse de un sector residencial en expansión.
En Bucaramanga el horizonte de planeación no supera los seis meses, cuando se debería pensar y ejecutar desde ya obras de infraestructura que sean suficientes y le sirvan a la ciudad para los próximos 10 o 15 años.
Las calles e intercambiadores aledaños a Neomundo entran desde ya, antes de ser inaugurados, a esa lista de obras planeadas en pequeño, que son insuficientes incluso antes de ponerlas en servicio, que ya incluyen a la autopista y las carreras 33 y 15, para citar apenas algunos ejemplos.









