Sábado 25 de Octubre de 2014
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Editorial
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Martes 13 de Noviembre de 2012 - 12:01 AM

Metrolínea, al borde de una tragedia

Uno de los factores generadores de conflicto social en Bucaramanga, especialmente este año, ha sido Metrolínea y particularmente el arranque de la Fase Dos del sistema, algo que en realidad se había dilatado demasiado en el tiempo y que, tal como lo comprueban los hechos actuales, tiene buena parte de la explicación en las tácticas dilatorias de los mismos transportadores que con movimientos poco transparentes han contribuido significativamente a enrarecer el ambiente.

La idea parece ser que, valiéndose de la debilidad, el desconocimiento o la laxitud con que los gobernantes de entonces pactaron las condiciones iniciales del sistema, ellos pretenden ahora mantener un pie puesto en el freno del Sistema Integrado de Transporte Masivo, mientras pisan con el otro el acelerador del convencional para llenar la caja de ambos con las monedas de los usuarios que son, finalmente, las víctimas más lastimadas del irresponsable e irrespetuoso juego de algunos directivos del transporte de buses.

La situación ha llegado a tal punto de mezquindad y peligrosidad que, como se denunció en este periódico, prácticamente son diarias las agresiones verbales y físicas que están sufriendo los conductores de Metrolínea por culpa de un servicio que falla, algunas veces por razones internas y otras por efecto del sabotaje del transporte convencional, pero que al usuario, acosado por la incomodidad o la incultura, termina ocasionándole su respuesta primaria de irse en contra de la integridad de la única persona con que tiene contacto en todo el sistema, es decir, el conductor.

Por esta vía se han producido ataques, algunos verdaderamente violentos contra estos señores que no son responsables de la situación por la que se les ataca. Pero, además de los conductores, se agrede casi a diario a los buses, primero con palos y piedras y el pasado martes con gasolina, como ocurrió en Piedecuesta, para tratar de quemarlos en una acción que fácilmente puede terminar en tragedia.

Si seguimos por este camino, no falta mucho tiempo para que uno de estos conductores, o, lo que es peor, uno o varios usuarios de Metrolínea, salgan mal heridos o perezcan como resultado de una acción vandálica, azuzada por el persistente sabotaje al Sitm.

Es necesario entonces que las partes involucradas en este problema se tranquilicen y no sigan fomentando la anarquía y la confrontación; pero, por otra parte, es urgente también que, sin que medie una tragedia para ello, la autoridad de Policía garantice la seguridad de los conductores y de las miles de personas que diariamente usan el Sistema.

Publicada por
REDACCION EDITORIAL
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